La Rioja

La felicidad del sudor

Ambiente muy animado antes de empezar la carrera de 10.000 metros. :: miguel herreros
Ambiente muy animado antes de empezar la carrera de 10.000 metros. :: miguel herreros
  • La carrera dejó más de un millar de momentos únicos bañados por sufrimiento y épica

Una carrera suele ser una metáfora de la vida. Se empieza desde el mismo punto y luego los pasos van acabando por llevar a un destino. Más rápido, más lento, más elegante o, simplemente, agonístico. La felicidad de la carrera la da el sudor, esa concentración de sales y agua que genera endorfinas y limpia la mente a todos. A las tres chicas que cerraban la carrera de los diez kilómetros y que aplaudían a rabiar a Rafa Iglesias cuando éste las superaba como un rayo, a aquel que corría con chancletas, a un ritmo bestial y sin aparentes daños plantares, o a quien animaba a todos los participantes, con nariz de payaso y que, casi en la recta final, tuvo que ser levemente atendido por la Cruz Roja. No paró. Medio tocado por las circunstancias, se volvió a vestir la sonrisa y la nariz roja y reanudó sus bromas y gritos. El show debe continuar.

Entre el fresco matutino y el sol inmisericorde del mediodía, Logroño vivió de todo. Cinco horas de retos personales que algunos se tomaron como un esprint, caso de los ganadores, y otros como un reto. La catalana Marina Castellví, estelada en la cabeza (11 de septiembre manda), casi tardó tres horas en concluir la media; Dionisio Mingotes y Carlos Revuelta, más de cinco horas y diecisiete minutos. El tiempo no corría para ellos, sólo el reto mandaba.

Con un público cada vez más abundante, la fiesta acabó con la entrega de trofeos y El Espolón lleno de niños y actividades. La tercera edición de la maratón, media maratón y 10 kilómetros Ciudad de Logroño ya es historia. El año que viene, más sudor.