La Rioja

FIEBRE EN LAS GAUNAS

Coletazos postolímpicos

Histórico. Arriba, Ruth Jebet, récord del mundo de 3.000 obstáculos; abajo, Anita Wlodarczyk, de lanzamiento de martillo.
Histórico. Arriba, Ruth Jebet, récord del mundo de 3.000 obstáculos; abajo, Anita Wlodarczyk, de lanzamiento de martillo. / EFE/AFP

Los Juegos Olímpicos terminaron hace una semana. Quedará para el recuerdo de los aficionados riojanos la gesta de Carlos Coloma en Río de Janeiro, pero no será la única. La cita sirvió para volver la vista a deportes que olvidamos durante demasiados meses para darles su importancia en sólo quince días.

La tríada olímpica la forman el atletismo, la natación y la gimnasia rítmica. Por su ritmo competitivo, su duración y por su importancia, las tres modalidades se convierten en imprescindibles. Lamentablemente, se nos olvida con demasiada facilidad.

Durante el pasado fin de semana, dos atletas batieron sendos récords mundiales. Como curiosidad, tanto Ruth Jebet como Anita Wlodarczyk fueron campeonas en Río de Janeiro. La primera ganó la prueba de 3.000 obstáculos. La segunda, de lanzamiento de martillo.

Unos días más tarde, Jebet no sólo ha batido el récord del mundo, sino que lo ha pulverizado (si esta expresión tiene todavía sentido). Hasta hace unos meses, sólo dos mujeres habían bajado de los nueve minutos en la prueba. En París, la bahreiní de origen keniano (las nacionalizaciones son un problema al que la Federación Internacional quiere poner coto) dejó la plusmarca en 8:52:78 minutos, casi seis segundos menos que el récord de la rusa Galkina. La mejora es más que increíble.

Mientras, la lanzadora polaca ya fue la persona que más lejos había lanzado el martillo, con un registro de 82,29 metros sellado en Río de Janeiro hace unas jornadas. Ayer rozó los 83 (82,98 metros). Otro hito, otra barrera para el futuro.

La fiesta del atletismo no ha terminado, como tampoco la de la natación, la de la gimnasia rítmica, el remo, la vela, el taekwondo o el judo. Cada disciplina sigue su camino y acabará más o menos sepultada por el fútbol, el baloncesto o el balonmano. Triste destino. Pero su pelea es cuatrienal, aunque duela. La rutina los envolverá y sólo gestas increíbles las sacarán de esa opacidad. ¡Qué lejos quedan los próximos Juegos!