FÚTBOL

Un gol de Kiko en el último minuto dio el oro olímpico a España

I.Z./V.S LOGROÑO.

Era el minuto 90 de aquel exitoso 8 de agosto de 1992. El Camp Nou, repleto, espera una victoria que no llegaba. El tiempo apremiaba y España empataba a dos contra Polonia. Parecía que la noche se iba a alargar más de la cuenta y que el triunfo final de un torneo que arrancó un día antes de que se encendiera el pebetero se iba a jugar en un tiempo adicional.

Pero el fútbol es imprevisible. Disparó Luis Enrique desde la frontal, golpeó en un central y el rebote le cayó a un Kiko que no tuvo piedad con el portero polaco. El ariete gaditano le fusiló desatando el caos en la grada y escribiendo su nombre en los altares del fútbol español. Porque el oro olímpico era por entonces, y tras la Eurocopa de 1964, el mayor éxito de una generación que posteriormente no supo convertir su metal en más títulos. Algo que sí consiguió la absoluta, por fin, con 18 años de retraso.

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