JUEGOS OLÍMPICOS

Javier Fernández se quita la espina y ya es leyenda con su bronce

Javier Fernández, exultante tras su gesta, muestra su medalla  de bronce olímpica en los Juegos de Pyeongchang. :: reuters/
Javier Fernández, exultante tras su gesta, muestra su medalla de bronce olímpica en los Juegos de Pyeongchang. :: reuters

«Para mí es como lograr una medalla de oro», dice el patinador, que rozó la plata

RODRIGO ERRASTI

El sueño de la medalla olímpica de Javier Fernández es real. «Me siento muy bien, 'súper bien'; es la primera medalla olímpica en patinaje sobre hielo que tenemos en España y es verdad que no es de oro ni de plata, pero para mí sí que lo es. Lo es porque todo el trabajo que hemos hecho ha servido para conseguir un sueño, que era conseguir una medalla olímpica», reconocía con una sonrisa nada más lograr el bronce, aunque tenía en la cabeza que un error en un salto cuádruple, que lo redujo a doble, le impidió hacerse con la plata. «Ha sido un fallo que si no lo hubiera tenido, me habría servido para conseguir otra medalla distinta, dar un paso más arriba, pero tampoco es una cosa con la que me vaya a quedar. Unas veces lo hacemos perfecto y otras tenemos pequeños fallos y ya está. Estoy supercontento con mi medalla de bronce», señaló.

El viernes completó un gran programa corto que le permitió arrancar segundo ayer. En el programa libre logró una actuación que le sirvió para llegar a los 305,24 puntos. «Me sentí un poco más nervioso que el viernes, ya que sabía que era el día definitivo y el programa era más difícil. Pero luego me he sentido bien, seguro, y el programa ha sido bueno. Todo el mundo ha patinado bien y los pequeños fallos se convierten al final en fallos mas grandes porque los otros patinan muy bien», detalló.

El oro fue para su amigo, el japonés Yuzuru Hanyu, de 23 años, actual campeón olímpico y mundial, con 317,85, y la plata para el también nipón Shoma Uno, que en el último momento adelantó en el segundo cajón del podio al español con 306,90.

'SuperJavi' sumó en el programa libre, bajo los acordes de 'Man of La Mancha' (El Hombre de La Mancha) de Mitch Leigh, 197,66 puntos, que añadió a los 107,58 del corto para un total de 305,24 puntos. Hanyu, que había dominado el corto con 111,68 puntos y que en el libre obtuvo 206,17 puntos, tuvo un total de 317,85, mientras que Uno sumó 306,90 puntos con los 202,73 del libre. Una remontada final que representó una pequeña decepción porque realmente la plata estuvo muy cerca, pero el japonés Uno completó un programa libre arriesgado y pese a algunos errores en la ejecución logró adelantar al español, que le había superado en el corto por algo más de tres puntos.

Desde que logró ser segundo el viernes, el perfeccionista patinador madrileño avisaba de que la medalla estaba cerca pero no asegurada. «Los diez primeros pueden optar a medalla. Es una locura», dijo. Unas frases que se antojaron premonitorias cuando Uno (con 104,17 en el programa corto) superó al final al español, que se mostró eufórico pese a esa decepción final. «No sé si me motivaba la medalla o algo más personal, para liberar la presión que he tenido. Me da mucha alegría compartirlo con la familia, con los amigos, con la gente querida», afirmó.

La guinda a su palmarés

El español, que comenzó hace veinte años a patinar siguiendo los pasos de su hermana Laura cuando era un niño hiperactivo que se pasaba muchos días castigado, logra un metal que cierra la herida de hace cuatro años, cuando su ejecución del programa corto de Sochi 2014, donde dos errores le dejaron cuarto al final. «Me he quitado un peso de encima, me quité la espina que tenía clavada desde Sochi», reconocía aliviado. La medalla en unos Juegos era lo único que le faltaba en su palmarés, tras dos títulos mundiales y seis europeos consecutivos.

Con este título se coloca a la altura de los más grandes de la historia de España, tras serlo todo en un deporte que apenas cuenta con una docena de pistas y 400 licencias en nuestro país. Antes de 'SuperJavi', que emigró en 2009 a Estados Unidos para aprender del gurú ruso Nikolai Morozov, el único patinador fue Darío Villalba en Cortina D'Ampezzo hace más de medio siglo (1956).

Ahora la duda es saber si le habremos visto competir por última vez, aunque se espera que al menos acuda en marzo al Mundial en Turín antes de decidir si se retira o se toma un descanso del patinaje de élite tras tantos años de disciplina, algo que a veces cuesta «a un perezoso», como él mismo se define. «Soy uno de los patinadores más viejos ahora. He estado arriba en los últimos años, es difícil mantenerse arriba. Hay jóvenes que están más frescos», explicó. «No creo que vuelva a ir a unos Juegos Olímpicos porque ya tendría 30 años. Si aquí soy de los veteranos imagina dentro de cuatro años, sería el abuelo, un anciano», bromeaba.

Allí sí podría llegar Yuzuru Hanyu, de 23 años, actual campeón olímpico y mundial, con el que Javier Fernández comparte entrenador, el canadiense Brian Orser. Hanyu no falló en un regreso triunfal a la competición ya que en noviembre se dañó los ligamentos de un tobillo. Hanyu es el primer patinador en revalidar su título olímpico en esta prueba.

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