La bala saltadora de doce zancadas

Kevin Young. :: R.C.

RODRIGO ERRASTI MADRID.

Dicen los decatletas que la de los 400 vallas es quizá la prueba más complicada porque machaca las piernas y el organismo. Se necesita velocidad y también mucha potencia para pasar las vallas (de más de 90 centímetros, que aparecen cada 35 metros tras 45 limpios en la salida y 40 en la final) sin que rompan el ritmo.

Los grandes de la historia, como Edwin Moses, siempre han sido altos, por encima del 1,80 de estatura, para completar cada tramo en trece zancadas. Pero en Barcelona Kevin Young logró completar varias series en doce zancadas la distancia entre valla y valla (de la sexta a la décima lo hizo en trece), lo que le permitió bajar por primera vez de 47 segundos para firmar un récord del mundo estratosférico: 46.78. Esto supone 24 centésimas menos que el mejor día de Moses (47.02 en 1983).

Un tiempo sideral, once centésimas mejor de lo que soñaba cuando preparaba sus carreras y se motivaba con pegatinas en las vallas. Su registro aún no ha sido superado y eso que los últimos 15 metros los hizo levantando un brazo tras haber derribado la última valla. Para hacerse una idea, en Río la medalla de oro, Kerron Clement, hizo 47.73, si bien es el único que ha podido acercarse: en 2005 hizo una marca magnífica de 47.24.

Muchos atletas han probado alternativas a los trece pasos entre vallas y los estudios indican que se pueden obtener registros de 47.30 o incluso menos con una secuencia desde 13-15 pasos entre vallas. Young, vinculado al atletismo en Georgia, cree que su récord caerá antes o después. Algunos esperan que Wayde van Niekerk, actual plusmarquista de 400 lisos (hizo 43.03 en Río) se anime a probar con las vallas para terminar con un registro que ahora parece imposible de superar. Velocidad tiene el sudafricano, al que entrena una bisabuela de 74 años, si bien necesitaría manejar la técnica y la disciplina de las zancadas.

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