FIEBRE EN LAS GAUNAS

Desde San Asensio hasta Saint Andrews

Jordan Spieth sujeta la Jarra de Clarete. Data de 1873 y costó 30 libras. :: efe/
Jordan Spieth sujeta la Jarra de Clarete. Data de 1873 y costó 30 libras. :: efe

La localidad riojana y la escocesa se unen un día al año por un nexo en común: su amor al clarete

M. GLERA

Clarete. Batalla o Jarra, con mayúscula. Para San Asensio, La Rioja, el vino clarete es una de las señales más reconocibles de su identidad; para Saint Andrews, Escocia, la Jarra de Clarete es patrimonio local. Ambos son únicos, originales, aunque siempre habrá copias.

San Asensio celebró ayer su tradicional Batalla del Clarete. El Abierto Británico de golf encumbró ayer al ganador del torneo más famoso en este deporte, en la que paradójicamente no se brinda en un buen vaso de cerveza o de whisky de Malta, sino en una jarra de clarete, pero no en una cualquiera, en la Jarra de Clarete.

El clarete, el vino, no ha llegado hasta esas latitudes. O quizá sí. El champagne, por ejemplo, nació en bodegas inglesas, pero sólo puede ser francés. Ya nadie separa clarete y St. Andrews. Allí nació esta pequeña pero codiciada jarra de apenas 50 centímetros de altura y 2,5 kilogramos de peso, objeto de deseo de más de un ladrón. Y nació en 1873, cien años antes que la Batalla del Clarete, que se remonta a 1973, aunque en aquellos años aún no hubiera sido bautizada.

¿Imaginan a Spieth bebiendo clarete de San Asensio en su Jarra de Clarete?

El clarete riega las calles de San Asensio. Este año se han empleado 40.000 litros. Y 40.000, pero dólares, se gastó Phil Mickelson en un vino para beberlo en la Jarra de Clarete después de ganar el Open Británico. Mismos números, diferentes conceptos.

El clarete es un negocio para la villa riojana. Su economía se ampara en su vides y en un vino que más de uno considera de segunda, pero que bien elaborado es único; la Jarra, también.

Primero, para el Royal & Ancient Golf de St. Andrews, padre de la criatura y lugar sagrado donde se guarda la Jarra original: la que se obtiene el ganador es una réplica, como otras tres que viajan por el mundo.

Segundo, para el ganador. Ayer le tocó el turno a Jordan Spieth, que se ha embolsado algo más de dos millones de euros tras una semana en Southport. ¿Imaginan a Spieth bebiendo clarete en la Jarra de Clarete en San Asensio? Mejor cuando el ganador del Open sea Jon Rahm.

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