Violencia creciente en la gran Europa

El propietario del PAOK, con una pistola, sobre el césped :: reuters/
El propietario del PAOK, con una pistola, sobre el césped :: reuters

Los recientes casos en Grecia, Francia, Alemania, España o Inglaterra hacen saltar las alarmas

COLPISA MADRID.

El escándalo de Grecia, donde tradicionalmente los enfrentamientos entre los equipos de Salónica y de Atenas derivan en conflictos, es sólo uno más de los muchos que han puesto en jaque al fútbol en los últimos días. Ayer, el Gobierno griego decidió suspender la liga de fútbol después de que el propietario del PAOK Salónica, Ivan Savvidis, invadiera el domingo el terreno de juego durante el partido contra el AEK de Atenas con un pistola en su cintura, último episodio en una larga historia de violencia en los estadios.

Los partidos «no se retomarán hasta que un nuevo marco sea establecido, acordado por todos», añadió, precisando que está «en contacto» con la UEFA.

Ya sea un problema social, político, de vandalismo o de indignación por la irrupción de magnates al frente de clubes, o una mezcla, el caso es que varios campos de fútbol y sus aledaños se han convertido en campos de batalla. Y no precisamente en países de Sudamérica, sino en la gran Europa.

El Gobierno griego ha suspendido la Liga tras los incidentes en el partido entre el PAOK y el AEK

Como si de un efecto llamada o dominó se tratase, las imágenes de terror se han sucedido desde que el pasado 23 de febrero falleció el ertzaina Inocencio Alonso, víctima de un infarto que le sobrevino durante los graves incidentes entre los radicales del Athletic y del Spartak de Moscú. La UEFA condenó estos «hechos deplorables» y medita imponer duras sanciones a ambos clubes.

El jueves pasado, la UEFA abrió un proceso disciplinario contra el París Saint-Germain por las bengalas encendidas por sus aficionados en el partido de vuelta de octavos de final de la Champions que enfrentó al campeón galo con el Real Madrid en el Parque de los Príncipes. La Comisión de Control y Disciplina del alto organismo europeo fallará el día 22 de marzo impondrá al club galo una dura sanción económica, sin descartar incluso el cierre del estadio por un partido.

También en Francia, los ultras del Lille invadieron este sábado el campo para golpear a los jugadores tras el empate 1-1 ante el Montpellier. Alrededor de 100 radicales lograron acceder al césped y corrieron tras los jugadores, a los que en algunos casos pegaron, principalmente patadas. Ya con los futbolistas a salvo, los ultras abandonaron el césped. La simple justificación que ofrecieron de su acción es la mala marcha del equipo, en zona de descenso.

Amenazas de muerte

En Hamburgo, un grupo de radicales, hartos de la trayectoria deportiva de su equipo, reaccionaron clavando once cruces sobre un campo de entrenamiento y colocando una pancarta que vieron los jugadores: «Ha llegado su hora, no podéis escapar».

La violencia alcanzó a Inglaterra, un ejemplo de civismo en la Premier desde que el gobierno de Margaret Thatcher decidió actuar con contundencia y dictó la 'Footbal Spectators Act'. Este sábado, los propietarios del West Ham dejaron el London Stadium en pleno partido. La causa de la polémica es llevar al equipo de Upton Park al antiguo estadio olímpico.

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