Una victoria demasiado abultada

El najerino Miguel trata de montar el ataque de su equipo, superando la línea de centrocampistas del Agoncillo. :: /Félix Domínguez
El najerino Miguel trata de montar el ataque de su equipo, superando la línea de centrocampistas del Agoncillo. :: / Félix Domínguez

El Agoncillo plantó cara al Náxara durante buena parte del encuentro

Félix Domínguez
FÉLIX DOMÍNGUEZNájera

No habla claramente el tanteador final de la tarde de ayer en La Salera de lo que se vio sobre el terreno de juego a lo largo de los 90 minutos. Comenzó el equipo local muy bien puesto sobre el césped najerino, dominó con claridad y, sobre todo, moviendo el balón con mucho criterio gracias al buen hacer de Emilio y Miguel, encargados de canalizar la creación de su equipo.

Así fue hasta que en el minuto 11, un balón jugado en largo por el guardameta blanquiazul Heras superó por arriba a la defensa visitante, su portero José Mari tardó en reaccionar y Orodea se ocupó de llegar al cuero un poco antes que él para tocar levemente y hacer inútil la salida. De esa manera se quedó solo ante la portería con el balón en los pies y no le hizo falta nada más que empujar a gol.

4 NÁXARA

Heras, Madero (Yécora, m. 27), Eloy, Nika, Pablo (Moisés, m. 71), Emilio, Miguel, Achi, Javi Martínez, Orodea (Sergio Tamayo, m. 61) y Lozano.

1 AGONCILLO

José Mari, Luisja, Navarro, Isma, López, Huerta (Manu, m. 72), Sicilia, Pirri, Gabri (Moreno, m. 62), Joseba (Dani, m. 41) y Varea.

GOLES:
1-0, m. 11. Orodea. 2-0, m. 35. Orodea. 3-0, m. 39. Miguel. 3-1, m. 73. Luisja. 4-1, m. 87. Miguel.
árbitro:
Francisco Rodríguez, con Pedro Carvalho y Alejandro Viela. Amonestó a los locales Pablo yLozano, ya los visitantes Varea, Gabri, Huerta, Moreno e Isma.
incidencias:
En torno a 400 espectadores en La Salera, en una tarde que se fue enfriando por momentos.

Cuando toda la afición local comenzó a ver el camino expedito para su equipo, los avioneros reaccionaron y comenzaron a crear peligro ante la portería local. Primero fue Joseba el que disparó, aunque un tanto flojo y poco más tarde su compañero López chutó desde fuera del área y obligó a Heras a estirarse para despejar a córner.

Dicho saque de esquina volvió a ser rematado con mucho peligro por López, y de nuevo el guardameta local se veía obligado a realizar otra gran y dificultosa intervención para despejar el peligro. Antes de la media hora, Joseba volvía a exigir al portero blanquiazul emplearse a fondo para evitar el empate, tras una buena jugada de Varea. Poco después se tuvo que retirar lesionado el lateral local Madero, conmocionado y sangrando de la ceja, entrando en su lugar Yécora.

Antes del segundo tanto najerino, Javi Martínez aprovechó la endeblez defensiva del Agoncillo y a punto estuvo de marcar, pero José Mari desbarató la ocasión saliendo con acierto a sus pies. Luego llegó el segundo gol blanquiazul y en la cuenta de Orodea, también aprovechando cierta pasividad rival en la zaga.

A punto de llegar al minuto 40, nuevo desastre en la retaguardia de los avioneros que aprovechó muy bien Javi Martínez para centrar pasado y propiciar que Miguel, solo en el segundo palo, cabecease en plancha casi a placer el tercer tanto. Así se llegaba al descanso, con la sensación de que los locales habían obtenido demasiada ventaja para el juego desarrollado.

Tras la reanudación, los ayer naranjas salieron con sus líneas más adelantadas y tratando de equilibrar un tanteador que parecía irrecuperable. Sin embargo, el juego de los de Diego Martínez entró en una fase de cierta atonía y los visitantes comenzaron a dominar un tanto el partido. Bien es cierto que tampoco su delantera creaba ocasiones de demasiado peligro, mientras que algún que otro contragolpe de los blanquiazules ponía de manifiesto que el riesgo podía hacer imposible la remontada.

La retirada del lateral izquierdo Pablo, tras ver una tarjeta amarilla, trajo consigo algún que otro desajuste defensivo y en uno de ellos Luisja cabeceaba a gol un centro desde dicho lateral y acortaba distancias. Los visitantes seguían intentando la búsqueda del empate, pero a falta de tres minutos para el pitido final, Miguel volvía a marcar y dejaba todo visto para sentencia.

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