TERCERA

Triunfo muy trabajado del Náxara

Javi Martínez advierte a sus compañeros que dejen de celebrar el gol de Adrián, porque el árbitro no lo ha dado por bueno. :: F. D./
Javi Martínez advierte a sus compañeros que dejen de celebrar el gol de Adrián, porque el árbitro no lo ha dado por bueno. :: F. D.

La victoria de los blanquiazules estuvo pendiente de un hilo hasta el final, al no lograr abrir brecha en el marcador

F. DOMÍNGUEZ NÁJERA.

Partido plagado de incertidumbre el disputado ayer en La Salera entre Náxara y Oyonesa. Fue un triunfo muy trabajado por los blanquiazules, y buena culpa de ello la tuvieron sus rivales, que se emplearon a fondo para tratar de irse de Nájera con algo positivo.

2 NÁXARA

1 OYONESA

Náxara
Calderón, Adrián, Madero, Nika, Albert, Emilio, Moisés, Achi (Rojo, m. 58), Javi Martínez, Orodea (Sergio Tamayo, m. 77) y Lozano.
Oyonesa
Diego, David Sáinz (Sánchez, m. 61) (Santolaya, m. 79), Pinillos, Vázquez, Santamaría, Borja, Endika, Sergio Domínguez, Asier (Garrido, m. 53), Beto y Miguel.
Goles
1-0, m. 20. Lozano. 2-0, m. 75. Orodea. 2-1, m. 77. Sergio Domínguez
Árbitro
Guillermo Rodríguez, con Laura Bezares y Soumaila Bandaogo. Amonestó al local Achi y a los visitantes Pinillos, Santamaría, Borja y Endika.

Comenzó el partido con cierta igualdad entre ambos contendientes, y si la primera ocasión la tuvo el visitante Asier en el minuto 5, con un disparo que se marchó fuera por poco, cinco minutos más tarde el defensa alavés David Sáinz evitaba in extremis que Javi Martínez rematase en el área pequeña a gol.

Superado el primer cuarto de hora, Emilio estrellaba el balón en el poste al ejecutar una falta al borde del área y en uno de los rechaces siguientes, Adrián desde unos 40 metros conseguía meter el cuero en la meta de Diego. Sin embargo, el árbitro, a indicaciones de la juez de línea y ante las protestas de los de Oyón, lo anulaba por fuera de juego previo al disparo del defensa local.

Poco después llegaba el gol de Lozano que hizo creer a la afición que se había abierto el camino de la placidez. No fue así, ni en lo que restaba del primer tiempo ni en lo que sucedió tras el descanso. Es cierto que en la segunda mitad, a base de contragolpes y en las jugadas a balón parado, los blanquiazules tuvieron sus buenas ocasiones para aumentar la diferencia en el marcador, cosa que no lograron hasta el minuto 75. Sin embargo, siempre pendió como una espada de Damocles la amenaza de Sergio Domínguez, que durante la segunda parte creó mucho peligro ante la meta de Calderón y que casi de inmediato al 2-0 acortó distancias con una volea desde fuera del área, imparable.

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