UN NÁXARA QUE APASIONA

Los jugadores del Náxara
celebran uno de los tres
tantos marcados al
Hospitalet. :: S. Martínez/
Los jugadores del Náxara celebran uno de los tres tantos marcados al Hospitalet. :: S. Martínez

Con un tremendo desgaste y haciendo gala de su alto sentido de la solidaridad, los de Martínez se plantan en la siguiente ronda Los blanquiazules, en modo matagigantes, superan al Hospitalet con claridad meridiana

FÉLIX DOMÍNGUEZ

3 NÁXARA

0 HOSPITALET

Náxara
Heras, Madero, Eloy, Albert, Pablo, Emilio, Miguel, Achi (Rojo, m. 70), Javi Martínez, Lozano (Adrián, m. 83) y Tamayo (Muri, m. 76).
Hospitalet
Sergi, Dani, David, Rodri, Ñoño (Eudald, m. 67), Savall, Óscar (Canario, m. 59), Gómez, Velillas (Agi, m, 54), Manzi y Ripoll.
Goles
1-0, m. 42. Tamayo. 2-0, m. Miguel. 3-0, m. 83. Javi Martínez.
Árbitro
Josué Villaquirán, con Nieto y Carte, del colegio vasco. Amonestó a los locales Lozano, Achi, Emilio y Javi Martínez, y a los visitantes Velillas, Dani, Rodri, Ripoll y Gómez.

Nájera. De nuevo, tras un 'play off' impecable al final de la temporada 2017, el Náxara vuelve a apasionar a su afición, y a cualquiera que le guste el fútbol de garra, buen juego y siempre en busca de la victoria. Como tiene por costumbre, a base de mucha y cabal lucha, haciendo del apoyo mutuo entre los compañeros una de sus principales virtudes, dejaron ayer en la cuneta a un equipo que ha estado en Segunda B durante 31 temporadas, con una última racha entre 2006 y 2017, y que tras su descenso el pasado año había sido confeccionado con la obligación de volver a ascender.

El empate sin goles cosechado en Hospitalet de Llobregat hacía albergar esperanzas en que la eliminatoria se podía superar en el terreno de juego de La Salera, a pesar de que un gol de los catalanes obligaba a los najerinos a hacer dos más. La verdad es que, durante la primera mitad, el balón estuvo más tiempo en las botas de los visitantes, aunque no llegaban a crear demasiado peligro.

El partido comenzó con un remate defectuoso de cabeza del goleador Manzi. Pero como muestra de lo que iba a venir luego, los blanquiazules no tardaron en replicar con un disparo de Miguel que se fue ligeramente desviado. No habían pasado ni cinco minutos. Sin cumplirse los primeros diez, Pablo y Achi habían advertido a sus rivales de que la especialidad de los najerinos era el ataque.

Tras un cuarto de hora en el que el partido se dilucidaba en el centro del campo, con mayor dominio visitante, llegaron tres acercamientos al área local sin mayores consecuencias en los remates. Eso pareció espolear a los de Diego Martínez, que en los últimos diez minutos de la primera mitad se fueron al asalto de la meta de Sergi. En uno de esos ataques, el lateral Ñoño evitó en la línea de gol el primer tanto a chut de Lozano. Y cuando todo el mundo esperaba llegar al descanso con el empate sin goles, llegó el tanto de Sergio Tamayo. Emilio ejecutó una falta templando el balón hacía el área y el delantero superó por arriba a la defensa alojando el balón en el fondo de la red.

La segunda mitad comenzó como lo había hecho la primera, con un remate de Manzi que se fue alto. Poco después, con los franjirrojos más adelantados, llegó el error en defensa entre el central Savall y su portero Sergi. La falta de comunicación entre ambos en un balón en los límites del área grande, propició que Miguel, que como el resto de sus compañeros no dieron un balón por perdido en toda la tarde, se aprovechó de la circunstancia y se hizo con el balón para marcar a puerta vacía.

A partir de ahí, ya solo hubo un equipo sobre el terreno de juego najerino, el local. Los pupilos de Xavier Molist acusaron el segundo tanto y las circunstancia en que se había producido el mismo, fruto de un error garrafal, y se podría decir que quedaron a merced de los blanquiazules. No es que bajasen las manos, es que los del Náxara se pusieron a jugar a la manera que tiene acostumbrada a su afición, tocando con criterio, con la 'tranquilidad' que daban los dos goles de ventaja.

Así, Emilio puso a prueba al portero catalán y tras la réplica de Ripoll que desbarató Heras saliendo a sus pies y obligándole a disparar fuera, Tamayo remató bien y fue el guardameta Sergi el que se vio obligado a rechazar con el pie. En el minuto 6 fue Lozano el que se marcó un jugadón individual, para disparar en vaselina superando por arriba al meta, pero el cuero se fue al larguero.

Con el público animando y presa del entusiasmo, Lozano volvió a robar un balón a la defensa al borde del área y se fue hacia el fondo para centrar, Achi dejó pasar el cuero entre las piernas y el remate de Miguel obligó a Sergi a demostrar sus reflejos para despejar con el pie. Ya en los últimos diez minutos, una buena jugada de Rojo, que había entrado por Achi, le sirvió para lanzar un gran chut que el meta catalán tocó ligeramente con los dedos para enviar a córner.

Replicó Ripoll en un contragolpe, con pase a Manzi que este lanzó fuera. Y casi seguido llegó el tercero que desató ya la locura en La Salera, porque si difícil era igualarle a los blanquiazules los dos goles, el tercero era ya una quimera. Fue un gol de los que se denominan fantasma. Javi Martínez remató de cabeza dentro del área y el balón pegó en el larguero, botando en el césped y por acción del efecto se fue hacía dentro, Sergi lo sacó con la mano pero el juez de línea señaló el centro del campo tras un instante de duda en el árbitro. Antes del final le fue anulado un gol al Hospitalet por un fuera de juego.

Tras el pitido final llegó la locura al campo de fútbol najerino. Jugadores y afición se fundieron en uno en el centro del terreno de juego, todo algarabía. La emoción en su cara alegre se apoderaba de los blanquiazules, mientras que en los de Hospitalet los rostros se convertían en un poema triste. Tal vez habían pecado de no valorar en su justa medida al rival y pagado caro no hacer caso a los precedentes, en los que los locales, jugando en equipo, habían superado a equipos teóricamente más potentes.

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