Fútbol. 3ª división

Lágrimas rojillas

Un aficionado pacense da ánimos a un jugador del Calahorra. /Sergio Martínez
Un aficionado pacense da ánimos a un jugador del Calahorra. / Sergio Martínez

El Calahorra pierde en la final del 'play off' frente a un Badajoz que se mostró superior

Sergio Martínez
SERGIO MARTÍNEZCALAHORRA

Y el Calahorra despertó del sueño del ascenso. Una pancarta en la grada de La Planilla ansiaba ese regreso a Segunda B del equipo rojillo, que pese a firmar la mejor temporada de los últimos años, volvió a naufragar en la orilla. El Calahorra perdió ante un Badajoz de otra categoría, un gigante dormido como lo definía el entrenador extremeño, en un encuentro que comenzó de cara para los riojanos, pero que el conjunto pacense dio la vuelta en la segunda mitad con dos goles de sus mejores hombres y ante los que no se pudo reaccionar.

1 CALAHORRA

Txerra, Sito Castro, Eder, Marcos Martín, Cristian, Alamagro, Barace (Fernando Rubio, m. 66), Astudillo (Joseba, m. 73), Toledo (Josua, m. 62), Mario León y Alex Satrústegui.

2 BADAJOZ

Nico, Chechu, Pozo, Gallejo, Benítez, Santigosa, Alex Herrera (Rodao, m. 84), Joaqui, Gabri, Ruano y José Manuel (Joselu, m. 57).

GOLES:
1-0, m. 26. Satrústegui (de penalti); 1-1, m. 80. Ruano; 1-2, m. 78. Joaqui.
ÁRBITRO:
Mikel Sarasua, con Tejadas y González (C. Vasco). Amonestó a Sito Castro, Marcos Martín, Almagro, Astudillo y León y a Nico, Pozo, Gallego, Joaqui y Ruano.
INCIDENCIAS:
4.500 espectadores en La Planilla.

La eliminatoria empezó a complicarse hace dos semanas, cuando el bombo emparejó al Calahorra con uno de los mejores equipos de la categoría y que terminó por mostrarse superior a los riojanos. Fue valiente el Calahorra. Bravo, luchador, intenso. Demostró carácter, pero no fue suficiente ni en la ida ni en la vuelta. Un trabajo con nada por reprochar pero que no sirvió frente a un rival sobresaliente. El enorme mérito del Calahorra es haber tenido el ascenso en su mano en una eliminatoria durísima, desde que Satrústegui anotase el gol rojillo hasta que el Badajoz empezó a pintar nubarrones en el cielo rojillo.

El partido empezó con otra cara por parte del Calahorra, más ambicioso que en la ida, aunque de los visitantes fueron los primeros acercamientos. Cuando tenía el balón, el Calahorra mostraba su juego, tocando rápido para buscar la verticalidad de sus hombres ofensivos y las llegadas por la banda. Astudillo, uno de los héroes del 'play off' calagurritano' desde su entrada en el equipo en la vuelta ante el Deportivo Aragón, se mostraba como el más peligroso y en el minuto 24 provocaba el penalti que hizo soñar a los riojanos, en una internada en la que caía derribado por Pozo.

Muchos no querían mirar. El Calahorra había fallado sus cinco últimos penaltis esta temporada, pero Satrústegui asumió la responsabilidad con sangre fía, y con sangre caliente, de goleador, puso el balón en la escuadra para poner por delante al Calahorra. El ascenso estaba más cerca que nunca y los ánimos crecían. Poco después, una bonita combinación permitía a Cristian llegar hasta la línea de fondo, donde puso un centro al segundo palo que Mario León dejó para que alguien remachase a gol, pero sacó la defensa.

Nubes tras el descanso

Antes del descanso el Badajoz ganó la posesión, pero sus llegadas y balones al área en faltas y saques de esquina eran demasiado tímidos, sin generar demasiados problemas a los locales. El Calahorra ha mostrado en esta eliminatoria más seriedad que nunca, descubriéndose como un bloque rocoso y fiable. Una cara poco conocida y que muestra la evolución del Calahorra de Eduardo Arévalo hacia un equipo menos preciosista pero mucho más competitivo.

Fue enorme el trabajo defensivo en la ida pero en la vuelta no surtió el mismo efecto. Nubes negras y lluvia. Se avecinaba una segunda parte de oscuridad para el Calahorra. El ímpetu del Badajoz tras el paso por los vestuarios empezó a exigir más y más a los riojanos. Miraba el tiempo el Calahorra en cada ataque extremeño, pero apenas se movía. Se iba a hacer larga la segunda mitad como lo fue aquella de la ida en el Nuevo vivero.

El Badajoz realizaba rápidas transiciones y ganaba las segundas jugadas, pero el Calahorra seguía aguantando en un esfuerzo titánico. En el minuto 60, una llegada por línea de fondo de Alex Satrústegui cuyo pase raso al corazón del área no alcanzó a rematar Mario León, volvió a animar a los rojillos, que parecían sufrir entonces menos, en unos minutos en los que Josua y Fernando Rubio entraron para dar oxigeno al centro del campo. Pero una falta al borde del área fue definitiva. Dramática. En el minuto 70, Ruano se perfiló y puso el balón donde Txerra no pudo llegar, en el larguero. Pegó en la madera y entró en la portería rojilla.

El Calahorra perdía su valiosa ventaja, esa que tanto le había costado conseguir. Que tanto había luchado por mantener. El Badajoz lograba lo más complicado y con la sensación de que el ascenso ya no se iba a escapar, ocho minutos después, ponía la sentencia en una fabulosa jugada de Gabri, que superaba en la lucha a Almagro para ceder en la frontal a Joaqui, que en carrera marcaba a puerta vacía. Ruano y Joaqui, las dos estrellas del Badajoz, fueron los verdugos del Calahorra

Los riojanos necesitaban una machada y lo intentaron. No se escondió el Calahorra, pero marcar dos goles se antojaba imposible, como finalmente fue. No bajaron los brazos hasta el pitido final, que hizo estallar la fiesta del Badajoz y las lágrimas riojanas. El proyecto de Eduardo Arévalo, que anunció que deja el banquillo rojillo, se quedó sin el merecido premio por segundo año. El Calahorra deberá levantarse para afrontar de nuevo el reto su tercer ascenso. Volverá.

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