FÚTBOL

Un ascenso sin tropiezos

Plantilla y cuerpo técnico del Alfaro juvenil. :: e.p./
Plantilla y cuerpo técnico del Alfaro juvenil. :: e.p.

El juvenil del Alfaro firma una temporada sin derrotas para regresar a categoría nacional

E. PASCUAL ALFARO.

El Calahorra ha sido el único equipo que ha acabado imbatido la liga regular entre todos los de Primera, Segunda, Segunda B y las Terceras. Y el Alfaro ha igualado ese logro entre los equipos juveniles.

Los cachorros blanquillos han finalizado la temporada con 23 victorias y un empate, resultados que les han dado el pasaporte al ascenso y regresar a categoría juvenil, la que corresponde a un club de su talla.

«No es fácil lograr esos números, pero lo más importante es la unión del equipo», valora su entrenador, Mario Martínez Ovejas. Campeones a falta de tres jornadas, se pusieron el objetivo de no conocer derrota. Y lo lograron. De hecho, el empate llegó en la segunda jornada, y les sirvió para espolear la importancia de corregir, de aprender a ganar y perder. Así, tras 115 entrenamientos que demuestran el compromiso por el trabajo, concluyen la temporada con 111 goles a favor y 20 en contra. Y con Edu Casas como pichichi de la primera vuelta y, tras su grave lesión, con Roberto Pérez en la segunda.

Esa unión del equipo viene cimentada desde hace años, pues la mayoría de los de las quintas del 2000 y 2001 comparten equipo desde prebenjamines y consiguieron ya logros como un ascenso de Segunda a Primera Cadete. «Es un equipo que sabe a lo que juega desde hace años, lo que es mérito de la Escuela», pondera Martínez, que agradece la labor anterior de entrenadores como Hugo Sainz, Jorge González y Yuyo Díez.

Otro de los pilares ha sido el compromiso de un equipo técnico con otras cuatro personas y la implicación y apoyo de las familias. «A esta edad, es importante compartir y que haya buen ambiente, como el que hemos tenido en comidas, cenas, en el 'día de la familia'...», describe el técnico.

De cara al próximo año, el bloque de los jugadores del 2000 y 2001 se mantiene, más los aportes que lleguen de los del 2002. Con el equipo prácticamente hecho, Martínez confía en continuar -además de seguir formándose como entrenador con su reto personal de llegar a entrenar en Tercera-. «Nuestro objetivo será División de Honor, pues hay que poner miras altas para llegar alto -avanza-. Tenemos fútbol para ello, y nos reforzaremos y creceremos».

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