La Rioja

Del rojo al negro en dos horas

Del rojo al negro en  dos horas
  • La ilusión del comienzo del partido se convirtió en disgusto tras la derrota

La tarde comenzó ayer en Calahorra teñida de rojo. Del color de las camisetas del equipo de la ciudad y del color de la pasión por un bloque que podía devolver a la localidad riojabajeña a Segunda División B. Sin embargo, en poco menos de dos horas que duró el enfrentamiento ante el Badajoz esos colores brillantes se convirtieron en oscuros. En el negro de la decepción y el disgusto. Y en el negro de un cielo que también se quiso unir a la pena de los riojanos dejando caer abundantes lágrimas en forma de gotas de lluvia.

Se esperaba un excepcional ambiente en La Planilla y las previsiones se cumplieron. Lleno apareció el estadio calagurritano a la hora del inicio de un encuentro que pretendía ser épico. Los cánticos de los seguidores locales se entremezclaban con los incansables ánimos de los visitantes, que también se acercaron en buen número a tierras riojanas y se marcharon de ellas con la satisfacción de saber que su equipo iba a jugar en Segunda División B la próxima temporada.

Recibieron al Calahorra sus seguidores con una gran pancarta que rezaba 'Cumplamos nuestro sueño' y con una ovación muy sonora. Los nervios, como es lógico, eran grandes, pero más lo era la ilusión de ver a los suyos ascender. Esa fuerza hizo que los aficionados no pararan de cantar y empujar a sus futbolistas. Y en la primera parte ese apoyo dio sus frutos, convirtiéndose en goce y alegría desbordante con el tanto de Satrústegui desde el punto de penalti.

Mientras el encuentro estaba en su intermedio, el cielo comenzó a ponerse oscuro y empezaron a caer las primeras gotas, que no tardaron en dejar paso a una importante tormenta. Fue el presagio de lo que iba a suceder en la segunda mitad. Los dos goles pacenses se clavaron como puñales en los corazones calagurritanos quienes, al acabar el partido, no dudaron en despedir a sus ídolos con el mismo agradecimiento que si hubieran ganado. Ahora queda levantar cabeza.

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