La Rioja

Efrén, autor de dos de los tantos del Varea, avanza ante Rodrigo, goleador del Tedeón ayer. :: díaz uriel
Efrén, autor de dos de los tantos del Varea, avanza ante Rodrigo, goleador del Tedeón ayer. :: díaz uriel

Una goleada sin brillantez

  • El Tedeón no mereció su abultada derrota en Varea

El Varea se rehizo de su derrota del pasado fin de semana sumando la victoria en su duelo de ayer frente al Tedeón. Sin embargo, y pese a lo abultado del marcador final (4-1), los arlequinados no jugaron un buen partido y sus rivales hicieron méritos para no llevarse un golpe tan contundente de su visita al barrio logroñés.

El planteamiento inicial de ambos equipos fue claro. El Varea quería tener el balón y al Tedeón no le importaba que sus oponentes gozaran de la posesión, ya que su objetivo era aprovechar cualquier error local en la entrega para salir al contragolpe.

Dentro de ese guión, a los de Blas Terroba les costaba mucho traducir el dominio en oportunidades y, hasta que no llegó el ecuador de la primera mitad, sus únicos acercamientos se resumían en un par de centros al área sin rematador. Así fue hasta que Vitorica conectó con Chimbo y el centrocampista se plantó solo delante de Sergio. Buena definición y 1-0.

Asimiló bien el golpe el conjunto de Navarrete, que demostró una vez más estar muy bien trabajado. Logró, de hecho, empatar pronto en una falta botada por Yeray y mal despejada por la zaga logroñesa. Rodrigo halló el balón suelto y anotó una igualada que se iba a romper enseguida, puesto que, tras una jugada de Abel por la banda derecha, Efrén volvió a poner por delante a los suyos. Con ese 2-1 se llegó al descanso.

A pesar de contar con ventaja, el Varea no se estaba encontrando cómodo en el partido. Un hecho que se acentuó más si cabe en la segunda mitad y que vino dado, por un lado, por la ausencia de profundidad y cierta precipitación en ataque y, por otro, por serias dudas en la parcela defensiva que permitieron a los navarretanos, pese a jugar con diez por la expulsión de Trini, poner en apuros a sus oponentes.

La manera de crear peligro por parte visitante fue siempre la misma: balones a la espalda de los centrales. Y funcionaba. De hecho, en dos ocasiones, los navarretanos encontraron buenas opciones para marcar, pero en una pidieron mano de Martín y en la segunda, un mano a mano con Andrés Pinillos, Javi Huergo no encontró la definición perfecta y el guardameta repelió el esférico con la pierna.

Sólo en los últimos diez minutos, el Varea encontró, en jugadas aisladas, la sentencia. El 3-1 llegó tras un remate de cabeza de Madalin que Esaúl empujó a la red sobre la línea de gol y en el 4-1 el mediapunta volvió a aparecer para, en una jugada en la que Héctor estaba en el suelo doliéndose de un golpe, poner un buen centro al segundo palo. Efrén no perdonó.