La Rioja

El Rapid se queda sin botín en un convulso final

  • Una tángana empañó un duelo en el que el Casalarreina se llevó los puntos en el tiempo añadido tras remontar el gol inicial murillense

Acariciaba el Rapid su primera victoria del curso cuando su duelo ante el Casalarreina encaraba sus últimos diez minutos, pero finalmente se marchó de vacío, ya que los riojalteños lograron remontar y llevarse los puntos.

Hasta entonces, los de Paul Pérez, que se reestrenaba en el banquillo local, habían dado muestras de mejoría con respecto a partidos anteriores a pesar de que el Casalarreina pudo haberse adelantado en una de las tres oportunidades claras de las que gozó en los primeros quince minutos, incluido un tiro al palo de Alberto.

Tras ese buen inicio riojalteño, los locales fueron capaces de dejar a un lado los nervios provocados por la necesidad e igualar las fuerzas. Así, nada más iniciarse el segundo acto, Chuchi peleó por un balón que parecía perdido y se lo sirvió a Rosas para que el ariete batiera a Zubi.

El gol dejó tocado al Casalarreina e incluso los murillenses pudieron sentenciar en una jugada colectiva que concluyó con un disparo de Santos desviado, sin querer, por su compañero Chuchi. El bloque de Adrián Ruiz no acababa de encontrar las sensaciones del inicio y así fue hasta que apareció Eric para marcar un golazo. Vio algo adelantado a Rodrigo y, con un toque sutil y muy lejano, le superó por alto.

Justo después del empate, el asistente que marcaba el ataque local levantó el banderín para llamar al colegiado. Hablaron y el árbitro expulsó a Pani al entender que el central visitante se había dirigido al público en la celebración del tanto. Mientras se retiraba a los vestuarios, el defensa tuvo varios encontronazos con jugadores locales sin convocar y la Guardia Civil tuvo que intervenir.

En medio de esa crispación fuera del campo, el encuentro continuaba y, cuando todo parecía abocado al empate, Otto dio la victoria al Casalarreina con un disparo ajustado. Los visitantes marcaron y, acto seguido, llegó la conclusión del duelo y una nueva tángana. Un feo final.