La Rioja

Tarde de juego horrible en El Mazo

El jugador del Náxara Del Val intenta avanzar con el balón. :: dónezar
El jugador del Náxara Del Val intenta avanzar con el balón. :: dónezar
  • Haro y Náxara empatan sin goles en un partido malo y aburrido

Horrible. Con partidos de juego tan espeluznante como el ofrecido ayer en el estadio El Mazo la afición merece un monumento por aguantar el tostón. Más de 90 minutos de encuentro con apenas media docena de ocasiones claras de peligro, muchos errores en los pases locales y una paciente táctica del Náxara.

No se puede negar que los locales dominaron toda la primera parte, jugando íntegramente en campo del Náxara, sin casi dar opción al rival. Pero salvo una primera ocasión del Haro a los 18 minutos, un disparo de Txutxi dentro del área que despejó ágilmente el portero Heras, real y paradójicamente las dos mejores ocasiones las tuvieron los najerinos. A los 20 minutos Orodea alcanzó en la frontal del área un balón largo que le pasaron bombeado para poder superar a los centrales. El delantero najerino llegó a tocar el balón y chutar a puerta como pudo antes de chocar aparatosamente con el guardameta local Jorge, pero el balón se marchó fuera. En cambio, ya en el tiempo añadido de la primera parte, Lozano disparó a puerta golpeando a Jorge con el balón después de que su compañero Javito le lo robara a Aritz y consiguiera centrar al área por raso.

La segunda parte comenzó con un nuevo susto para el Haro. Pirri dejó pasar por alto una pelota a la que llegó Lozano por banda izquierda, el najerino se introdujo en el área y disparó a puerta. Aparentemente, la jugada no entrañaba demasiado peligro porque Lozano disparó sin apenas espacio, muy escorado, pero al portero del Haro se le escapó el balón de entre los brazos como a Arconada en la Eurocopa de 1984, con la diferencia de que, en el último momento, Txejo pudo despejar el balón sobre la línea. A partir de entonces, salvo algún disparo desviado o débil de Urkiza y Txutxi, y un remate de cabeza desatinado de Leo para los blanquinegros, del dominio del Náxara fue creciente, sobre todo logrando encerrar al Haro en su campo, cuando no en su área, gracias a las jugadas a balón parado, hasta acabar dominando la segunda parte.

La afición local exigió sustituciones al entrenador del Haro, Rubén López, para buscar la victoria, pero con la primera, en la que retiró a Aimar, que era de los mejores, suscitó más controversia que agrado: «¡Para eso mejor dejar todo como está!», se oyó.