La Rioja

Al Calahorra se le atragantan las segundas partes

Rubio, autor del gol de la victoria, controla un balón ante la presencia del alfareño Carraco. ::
Rubio, autor del gol de la victoria, controla un balón ante la presencia del alfareño Carraco. :: / F.D.
  • El Alfaro desperdició un penalti que hubiera supuesto el empate en el 85

Será algo que deberán estudiar los técnicos, pero al Calahorra esta temporada se le atragantan las segundas partes, al menos cuando juega en La Planilla. No se sabe por qué, pero tras los descansos el equipo parece que sale un tanto adormecido y ello da pie al contrario a crecerse, con lo que la incertidumbre parece apoderarse de los rojillos y la afición se contagia y empieza a impacientarse, por supuesto, siempre y cuando el resultado no sea holgado, algo que esta temporada no se está dando mucho.

Ayer frente al Alfaro volvió a repetirse. Tras una primera mitad en la que el once de Eduardo Arévalo dominó con claridad al conjunto que entrena Óscar Arpón, en la segunda parte se dejaron empatar y, tras romper la igualada, estuvieron a punto de ver cómo los alfareños volvían a establecer las tablas en el marcador. Menos mal para los locales que Matute tiró el penalti mansamente a las manos del guardameta.

Lo cierto es que durante la primera mitad, y tras el contratiempo de la lesión del delantero centro Joseba, los rojillos podían haber dejado el partido casi sentenciado, pues las únicas oportunidades de gol fueron por su cuenta. Sin embargo no supieron aprovecharlas salvo la que supuso el primer tanto. Fue una gran jugada de Astudillo, quien corrió la banda y tras plantarse al borde del área pasó el balón a Satrústegui, que se zafó de un defensa y chutó cruzado, raso y potente al fondo de las mallas. Los alfareños, por su parte, no pisaron el área de Gonzalo ni en una sola ocasión en los primeros 45 minutos.

Tras el descanso y después de unos minutos de juego insulso, los blanquillos comenzaron a hacerse con el centro del campo, adelantando sus líneas y aprovechando la caraja que parecía se había apoderado de los anfitriones. Así llegó el tanto del empate, obra de Carraco, que aprovechó un desajuste defensivo generalizado en el saque de una falta al borde del área, para batir a Gonzalo sin remisión. Le llegó el balón cuando estaba solo en el área pequeña.

A partir de ahí comenzaron los nervios en la grada, nervios que por momentos parecieron contagiar a los jugadores, ya que tanto Satrústegui como Del Puente gozaron de sendas ocasiones para marcar, y marraron. A falta de diez minutos, un cambio de juego de Toledo para Del Puente, sirvió para que éste centrase atrás y Rubio soltase un zurdazo impecable al fondo de la portería.

Luego llegó el penalti y más tarde la expulsión de Pirri por revolverse ante una falta de Raúl, y, con el árbitro delante, darle un cabezazo al volante rojillo.