La Rioja

Triunfo con claridad meridiana

El blanquirrojo Moisés trata de rematar un córner ante la estrecha oposición de la defensa arnedana. :: F. D.
El blanquirrojo Moisés trata de rematar un córner ante la estrecha oposición de la defensa arnedana. :: F. D.
  • El Arnedo poco pudo hacer ante una SD Logroñés superior

La SD Logroñés se impuso con claridad al Arnedo en el campo de Sendero, a pesar de que los locales comenzaron marcando y su afición empezó a creer que los suyos, cuando menos, iban a vender muy cara la derrota si ésta llegaba. Lo cierto es que a lo largo del encuentro la superioridad técnica y táctica de los logroñeses dejaron pocas dudas sobre quién iba a ser el que se llevase la victoria. Sólo el escaso margen de ventaja de los blanquirrojos hasta el minuto 62, hacía albergar alguna esperanza en los arnedanos de lograr algo positivo.

Desde el comienzo del encuentro los de la Sociedad mandaron sobre el césped, eso sí, su dominio no creaba demasiada preocupación en la zaga local. Por el contrario, en el minuto 8 los blanquillos montaron un contragolpe con pase de Arturo a Avelino que, en inmejorables condiciones para marcar, chutó a las manos de Benjamín. Fue la antesala del gol arnedano, ya que antes del primer cuarto de hora, Héctor se escapaba de la vigilancia de Ledo y se plantaba delante del meta logroñés para batirle de tiro cruzado.

La alegría en la grada duró poco, ya que sólo habían pasado cinco minutos cuando Suárez recibió un pase en profundidad de Herreros y, casi sin ángulo, batió al guardameta local. Un poco más tarde hubo una réplica del local Diego, pero disparó alto. Casi de inmediato, Niño realizó una gran jugada, superando a la defensa blanca con un sombrero y estuvo a punto de marcar. Poco después llegó el segundo tanto visitante, marcado por Herreros aún estando entre dos defensas.

Antes del descanso, los de Logroño tuvieron otro par de ocasiones, la más clara un balón al larguero de Míchel, y los arnedanos pudieron marcar por medio de Avelino, pero Herreros, muy atento, le impidió cabecear a gol.

Tras la vuelta de los vestuarios, el dominio de los blanquirrojos se hizo más patente e incluso mucho más peligroso que en la primera mitad. La superioridad táctica y de fuerzas se dejaban notar. Los locales no lograban salir con el balón jugado más allá de su línea de medios y los balones largos iban a parar a la defensa o la media visitante, lo que propiciaba constantes jugadas de ataque sobre la portería defendida por Pablo.

En uno de esos ataques llegó el tercer y definitivo tanto que ponía muy difícil, por no decir imposible, la remontada arnedana. Lo marcó Peña unos momentos más tarde de que Sergio Domínguez desperdiciase una ocasión inmejorable. Un centro desde la derecha le llegó para rematar de cabeza, solo en el borde del área pequeña, pero su remate fue a las manos del meta.

Acoso y deribo

Poco más tarde los de Mikel Ramos tuvieron una buena oportunidad de acortar la desventaja. Fue en una falta cerca del área que sacó Romero, pero el balón fue despejado por la defensa. A continuación llegaron unos minutos de acoso y derribo por parte visitante, pero sin consecuencia para el tanteador. Los cambios en el equipo local, para dar un poco de oxígeno, no surtieron el efecto deseado, porque sus rivales seguían ganándoles la partida una y otra vez. Todo lo contrario ocurrió en el bando opuesto, ya que los que entraron sí que sirvieron para mantener a raya a los blanquillos.

Al filo del pitido final el arnedano Avelino disparó con picardía en dirección a la escuadra de la portería logroñesa, pero el cuero se fue algo desviado. Y ya para terminar, la ocasión estuvo en el marco local, pero Marcos, con todo a su favor, chutó demasiado cruzado el balón y se fue fuera.