La Rioja

Lozano vale una victoria

Lozano pone un centro en el primer tiempo presionado por Dani Martínez. :: sergio martínez
Lozano pone un centro en el primer tiempo presionado por Dani Martínez. :: sergio martínez
  • El interior desequilibra en el tiempo de descuento y decide el triunfo del Náxara sobre el Agoncillo en un duro partido

No suele ser habitual en la tercera jornada de liga ver la emoción y los nervios que se vivieron en la tarde de ayer en San Roque. Parecen más propios del final de temporada. Pero la celebración del decisivo gol de Lozano en el tiempo de descuento por parte de jugadores, alguno incluso de la grada, y técnicos del Náxara, habla de la ambición del equipo najerino esta temporada y de la igualdad de un encuentro difícil de romper.

Agoncillo y Náxara llegaban al duelo después de sumar los seis puntos posibles. Al menos para alguno acabaría la racha y el partido reflejó ese igualdad en la clasificación. En los primeros minutos quedó claro que el Náxara quería tener el mando, pero después del arranque se fue diluyendo. Le costaba encontrar el camino a la portería local, pese a algún remate de Orodea y Lozano, y empezó a atascarse, mientras que el Agoncillo ganaba presencia ofensiva en rápidas jugadas de ataque en las que Ache, Borja y Manu generaban peligro.

El segundo tiempo necesitaba un cambio de guión y lo encontró a los dos minutos. Ache había avisado justo al empezar con un cabezazo al poste, pero a la segunda no perdonó, recortando a Yécora y batiendo a Raúl Heras con un remate ajustado. No estuvo demasiado tiempo por delante el Agoncillo, ya que Javito, con un potente disparo raso que entró besando el palo, puso el empate en el tanteador. El tiempo corría contra el Náxara, que buscaba la victoria demasiado trabado en su juego, sin generar ocasiones, hasta que llegó Lozano. En el minuto 92, el interior blanquiazul, posiblemente el mejor de su equipo en este inicio de curso, cogió el balón en la banda, dribló a dos rivales hacia el centro y con el exterior batió a José Mari. El Náxara entraba en éxtasis.