La Rioja

Piqué, ayer en el entrenamiento en Las Rozas. :: efe
Piqué, ayer en el entrenamiento en Las Rozas. :: efe

SELECCIÓN

El líder, dispuesto a la defensa

  • Piqué regresa, cinco meses después de anunciar su futura renuncia, a una ciudad en la que vivió una mala experiencia

Gerard Piqué vuelve a la selección española, donde sólo Sergio Ramos, Andrés Iniesta, David Silva y Sergio Busquets llevan más partidos de entre los citados, más de cinco meses después de que en la ciudad albanesa de Shkoder un inocente corte de mangas de una camiseta provocase una tormenta sin precedentes que terminó con el anuncio de fecha tope a su vinculación con 'La Roja'. Saturado, cansado de vivir bajo la sospecha de no estar comprometido con la selección, dedicó tiempo a explicar una nueva polémica absurda sobre su españolía, resumida esta vez en la supuesta mutilación de una bandera rojigualda que no existía en la elástica blanca de aquella lluviosa noche. «Normalmente juego con camiseta de manga larga, Sergio (Ramos) también», decía, mientras una persona de la Federación mostraba una camiseta de su compañero Ramos, ese mismo que este lunes reconoció estar acostumbrado a mandarle «piedrecitas» aunque le arropa en el campo cuando actúa en su equipo. «Estas camisetas de manga larga no llevan ni lo rojo ni lo amarillo. Lo he cortado porque me quedaban las mangas cortas y me molestaban. Pero nada, otra polémica y aguantando», detalló, mientras a unos metros los trozos de las mangas recortadas de su elástica se mostraban en televisión, confirmando que no había bandera o ribete bicolor alguno.

Tras ese momento, algo surrealista, explicó que había decidido dejarlo después del Mundial de Rusia 2018 con 31 años. Han pasado los meses, pero en la Federación siguen pensando que es casi imposible que haya marcha atrás pese a que sería el deseo de sus compañeros.

Defendiendo a los suyos

Y es que pese a duelos dialécticos públicos como los que ha cruzado con Ramos, Geri es considerado muy querido y admirado. Lo que nadie le puede negar a Piqué es que sale a defender a los suyos cuando siente que debe hacerlo. El domingo salió a apoyar a su compañero de equipo André Gomes y no se mordió la lengua a la hora de comentar los pitidos cuando entró en el campo de parte de la afición al luso, que luego cerró el marcador al anotar el 4-2. «La gente que silba antes de que un jugador entre al campo se puede quedar en casa la próxima vez, es intolerable y no ayuda ni al equipo, ni al futbolista ni a nadie», comentó.

Después le dio tiempo, ya en casa, a enzarzarse en una polémica con la Cadena Ser, que lanzó una encuesta sobre si el central vería la amarilla para llegar limpio a los choques ante Sevilla y Real Madrid. Él respondió con otra acerca de si debería atender a ese medio, algo que sus seguidores le pidieron que no hiciese.

En lo puramente futbolístico, si finalmente decide terminar su carrera internacional tras el Mundial de Rusia 2018, al que irá «si nos clasificamos y el míster decide llevarme», estará cerca de poder llegar a las 100 internacionalidades si es capaz de disputar todos los que se jueguen hasta el Mundial de Rusia, amistosos incluidos, y la selección supera al menos la primera fase en dicho torneo. Para ello será importante ganar a Israel en Asturias, donde Piqué acude con buena cara pese a que tuvo que soportar ser pitado en el Tartiere, en un triunfo clave ante Eslovaquia en 2015, y después ser abucheado por algunos aficionados que se lo encontraron por la noche en Gijón tras el partido cuando tenía permiso para ello. Nada teme el líder, que no se corta.