La Rioja

España optimiza sus chispazos de talento

Heaton observa como Iago Aspas marca de manera espectacular el 2-1 en Wembley en su primer partido como internacional absoluto. :: Eddie Keogh Livepic / reuters
Heaton observa como Iago Aspas marca de manera espectacular el 2-1 en Wembley en su primer partido como internacional absoluto. :: Eddie Keogh Livepic / reuters
  • Aspas e Isco rescatan un empate en la prolongación tras un duelo muy gris de la selección en Wembley

  • Lopetegui aprovecha el amistoso para realizar varias pruebas y evita al final su primera derrota como seleccionador

España salió sonriente de Wembley después de pasar su peor noche a las órdenes Julen Lopetegui. El técnico aprovechó la cita para probar distintas alternativas. Probó sistemas, el primero con tres defensas, y hasta cuatro jugadores fueron cambiando de posiciones en media hora. Mucho aprendizaje y alternativas pero quizá no sacó las conclusiones que deseaba hasta que el duelo agonizaba.

En ese momento fueron dos apuestas personales suyas, el debutante Iago Aspas y el olvidado Isco, los que evitaron que sumase su primera derrota en esta nueva etapa. El arreón postrero, de furia y talento, fue digno de la Premier League, donde los partidos se vuelven locos y se voltean resultados de modo inesperado. Lo cierto es que lo visto en el campo no transmitió que aquello fuera amistoso, ya que Gareth Souhgate se jugaba la ratificación y sus futbolistas pegaron más que si fuese oficial. Varias de las acciones fueron dignas de rojas directas.

La cosa arrancó ya torcida para España, que se plantó con Carvajal y Vitolo de carrileros por delante de Azpilicueta, Iñigo Martínez y Nacho. Las miradas críticas se centran en los tres zagueros, pero la selección naugrafó de manera global. En uno de los muchos errores cometidos en el medio en la salida de balón, se produjo un desajuste defensivo. Iñigo midió mal en una pelota a la espalda y Vardy esperó hasta que Pepe Reina le hiciera penalti. Es tan cierto que el meta del Nápoles, que no jugaba desde el 0-3 a Australia en Brasil hace más de dos años, hizo penalti como que el punta del Leicester debería estar en la ducha porque hizo una entrada criminal con las dos piernas a Azpilicueta, al que pudo lesionar de gravedad. Siguió en pie de milagro, quizá gracias a esa fortaleza física y mental que le permite cumplir en las cuatro posiciones de la defensa. Un lujo tener ese futbolista.

Inseguridad defensiva

España (con jugadores de diez equipos distintos) apenas completó una buena jugada en el primer acto, en el que sólo inquietó una vez la meta ajena. Una bola que Mata dejó atrás para Vitolo que la pegase demasiado cruzada. Hart, despreciado por Guardiola y único internacional que juega lejos de su país, no tuvo que mancharse los guantes. Inglaterra muy bien organizada y con buena presión arriba ahogaba a una España imprecisa, sin salida de balón, con muchas pérdidas, nada vertical. El medio campo no tenía ritmo, con un Busquets que no está bien y se nota. Silva y Mata no recibieron casi nunca. El once de Southgate mezclaba bien pese a que le faltaban de inicio Rashford, Kane y Dier. Impidió que España, donde Aduriz tampoco pudo estirar a Inglaterra con movimientos largos a su espalda, tocase y progresase.

Lo cierto es que con Del Bosque y sin el salmantino, España lleva tiempo haciendo unas primeras partes muy malas. Incluso en los duelos anteriores con Lopetegui, que nunca había empezado perdiendo y sólo marcó tres de sus 17 goles antes del descanso. El vasco optó por quitar a Vitolo y Mata, que habían creado la única ocasión se quedaron en la caseta por Koke y Aspas, que mostró ganas en su estreno. España pasó a jugar con el sistema clásico, pero tampoco se encontró cómodo. Concedió una ocasión en el primer minuto y en el segundo encajó. Thiago perdió una bola, Nacho despejó al medio y la pelota volvió al área donde Vardy se adelantó a Iñigo. La zaga estaba congelada, como el '9' inglés en su celebración emulando un 'Mannequin Challenge', última moda mundial.

Después Reina evitó el tercero tras un balón atrás de Aspas que pasó por la zona de Thiago, que nunca gobernó los espacios. Optó Lopetegui por reclutar a Ander Herrera, más ordenado y enérgico que el centrocampista del Bayern. La apuesta incondicional de Lopetegui por Alcántara dice todo de su idea de apostar por la clase, pero por el momento no le funciona como deseaba. Quizá por eso luego tiró de Isco, más efectista que efectivo. Wembley se animaba con el 2-0 y al ver que Lingard ganaba la espalda a Nacho pero no era capaz de marcar. El duelo se fue igualando tras el carrusel de cambios, ya sin Busquets en el medio, y España pisaba más campo local.

Orgullo y fe

Después de una acción feísima, en la que Carvajal cometió una acción de roja a modo de venganza con Rose, llegó un lujazo de Aspas. El gallego amagó a Stones, que cuando estaba en el Liverpool era un archienemigo en el Everton, para colocar con su zurda la bola en la escuadra. Creyó España en la remontada y cuando restaban segundos para que pitase el árbitro una bola al área la bajó Isco para embocar entre las piernas de Heaton.

De esa manera, con golazos y achuchando, cerró Lopetegui su primer semestre en el cargo. Pese a sumar un empate en un templo como Wembley, cierra 2016 de manera más optimista que cuando accedió al cargo. Esa generación del Europeo de Israel 2013 tiene juventud insultante y hay talento. Quizá le falta un mediocentro de esos que añoramos: Xavi o Alonso. Si aparece, y con un poco de paciencia, hay mimbres para volver a soñar.