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Escudero ya es caballero

Escudero, ante el Dinamo de Zagreb.
Escudero, ante el Dinamo de Zagreb. / AFP
  • El lateral del Sevilla ha relanzado su carrera a las órdenes de Sampaoli hasta hacerse un hueco en los planes de Lopetegui

La obra de Jorge Sampaoli en sus primeros meses en el banquillo del Sevilla tiene varios nombres propios: N'Zonzi, Mariano, Nasri... Pero si hay un futbolista que ha crecido como tal a las órdenes del preparador argentino en Nervión ese es Sergio Escudero. El lateral vallisoletano, actor secundario bajo la dirección de Unai Emery, ha tornado en protagonista esta temporada, hasta el punto de hacerse un hueco en la selección española de Julen Lopetegui.

     Aunque la llamada del combinado nacional no le ha llegado a Escudero hasta los 27 años, en los albores de su carrera la expectación en torno a su figura ya estaba a la orden del día. En su primera temporada en el primer equipo del Real Murcia, la 2009-10, el lateral izquierdo llamó la atención de toda España y parte de Europa. Tenía 20 años y un futuro prometedor en una posición que por aquel entonces no contaba con auténticos referentes. El Real Madrid anduvo detrás de su fichaje durante meses, pero fue finalmente el Schalke 04 quien 'apoquinó' los más de 2 millones de euros que demandaban en La Condomina.

     Sin embargo, el frío alemán apagó su fútbol. De nada le sirvió estar apadrinado por dos pesos pesados como Raúl y Jurado, pues en las dos temporadas y media que residió en Gelsenkirchen apenas disputó 22 partidos con la camiseta del Schalke. Cansado de verse en el banquillo, cuando no en la grada, del Veltins Arena, Escudero decidió que era el momento de regresar a casa. Y entonces apareció el Getafe.

     La lesión de Mané, a fin de cuentas el único lateral zurdo del conjunto azulón en la temporada 2012-13, abrió a Escudero la puerta de la Liga por primera vez (en el Murcia sólo había jugado en Segunda). El Schalke 04 no se opuso a la cesión del vallisoletano, ni tampoco a su definitivo traspaso al club madrileño al final del curso. En el Coliseum, Escudero fue un puñal: agitaba los partidos desde el carril del '3' y tenía capacidad de retorno. Unai Emery tomó buena nota del rendimiento de Escudero y pidió su fichaje por el Sevilla en verano de 2015.

Su primera temporada en Nervión la vivió a caballo entre el banquillo y el once, siempre a la sombra de Benoît Trémoulinas, pero la llegada de Jorge Sampaoli al Sánchez Pizjuán el pasado mes de julio ha cambiado su carrera. Tanto da si el argentino apuesta por una defensa de tres o de cuatro, que Escudero siempre aparece en el once, dueño del carril izquierdo. Pegado a la cal se ha convertido en una pieza clave en el fútbol radicalmente asociativo que propone el Sevilla, del mismo modo que lo ha hecho su homólogo en la banda contraria, el brasileño Mariano, otra de las revelaciones de la Liga.

     Precisamente, la perfecta adaptación del lateral vallisoletano al juego de posición que practica el Sevilla es uno de los motivos que auguran que Escudero no tendrá problemas en amoldarse a la estructura de la selección española. A su habitual producción ofensiva, el 18 sevillista ha añadido presencia en el área rival, como demuestra el gol que marcó en la última jornada de Champions ante el Dinamo de Zagreb. Ha tardado más de lo esperado, pero Escudero ha llegado a la cima para quedarse.

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