La Rioja

España no acaba con el mito

  • 'La Roja' completó un recital pero sin acierto e Italia rescató un punto de penalti de un desafortunado Ramos

Turín. España es otra con Julen Lopetegui. 101 días después de la dolorosa derrota en la Eurocopa, superó a Italia en fútbol pero no en goles. Durante una hora completó un ejercicio soberbio, en el que mostró sus mejores virtudes de juego pero mantuvo su escaso porcentaje de acierto de cara a gol. Le costó muy caro. Tuvo en su mano dejar la clasificación para Rusia muy encaminada, gracias a un tanto llegó por un error grosero en su propio estadio de Gianlugi Buffon, la mayor leyenda del fútbol transalpino. Con todo a su favor y el ambiente enrarecido en el Juventus Stadium malgastó sus opciones para matar a su rival, que nunca ha perdido en toda su historia un encuentro de clasificación mundialista en su estadio. La Roja lo rozó, pero le entró el vértigo a conseguir un logro histórico y un error de Sergio Ramos, que confirmó su mal momento de juego cometiendo un penalti, le condenó a un empate valioso pero que sabe amargo.

Si Turín era la prueba para la selección de Lopetegui, la nota debe ser alta. La imagen del primer acto fue soberbia, con y sin balón, que fue suyo hasta silenciar el coliseo turinés. Iniesta, Silva y Koke disfrutaron en el campo y recuperaran sensaciones olvidadas para el aficionado. Fue un arranque espectacular de España. De equipo grande, con minutos de dominio total gracias a su alto ritmo. Control, presión para recuperar la pelota tras pérdida generando dudas en la salida de bola italiana y llegada pero sin acierto. Faltaba lo de las mejores épocas: decisión en el remate e instinto goleador. Las jugadas espectaculares entre Iniesta y Silva terminaban con disparos que no estaban al nivel de las combinaciones. El equipo estaba bien colocado y recuperaba fácil la bola tras su presión en posiciones adelantadas, los laterales doblaban... La bola se movía más rápido que en París pero faltaba elegir el momento ideal para finalizar. Y eso que por primera vez dio la sensación que Costa aportaba su mejor versión contra un rival de calidad, dando buenos toques de espaldas, en situaciones de espacio reducido y ganando la espalda a unos centrales contra los que se peleó para ver tarjeta, como Vitolo.

Piqué rozó el gol por dos veces, ambas de cabeza, en pleno desconcierto local pero le faltó acierto en el último toque. No era cosa del central, es un mal endémico de esta selección incluso en sus mejores días. Faltaba el premio de los goles a tanta posesión, que llegó a estar en el 74%, lo que provocó que los españoles de la grada se viniesen arriba hasta corear unos olés algo atrevidos y prematuros. Merecía España ir ganando con su mejores minutos de juego en años, pero de poco vale eso con Italia, que por algo nunca ha perdido un partido de fase de clasificación en su casa.

Era un baño, sí pero España no sacó fruto a su gran juego, mayor número de remates, posesión (72%) o córners. A Italia hay que noquearla, no zarandearla. De hecho, dejó todas sus estadísticas a cero. Incluido la de las amarillas, en las que los visitantes también ganaban con tres. Parecía complicado para La Roja mantener el nivel ofrecido en la primera mitad y que su rival no mejorara tan pobre rendimiento.

Ventura no logró que su equipo se pareciese al brillante de Prandelli y al mecánico de Conte. Pero el ADN italiano permite rozar el ridículo y seguir sin encajar. Lo que no esperaba nadie es que Buffon, ídolo y leyenda italiana, diese el cante de modo increíble. Un pase a la espalda de la zaga de Busquets para el desmarque de Vitolo obligó a salir al meta de la Juventus, que fuera del área y con todo a su favor golpeó al aire. Asombro general, un silencio que permitió que se escuchase incluso a Vitolo gritar el gol con el sonido de fondo de los hinchas españoles.

Vitolo perdona la sentencia

Viendo que la racha histórica se podía ir por el desagüe tiró de casta la 'azurra'. Balones al área, a generar tumulto y confusión. En uno de ellos, De Sciglio centró y Pellé se adelantó a Ramos para generar el primer susto, cerca ya de la hora de partido. Ventura le suplió por Immobile y el '9', ahora en China, le negó el saludo. En ese momento pareció un golpe durísimo para Giampero Ventura.

Todo parecía de cara para Lopetegui, que se asustó al ver que Diego Costa de jugó la amarilla por golpear la bola cuando le habían señado un fuera de juego. Le quitó por Morata, sin que eso variase el plan de La Roja que tuvo la sentencia en los pies de Vitolo, que tras otro desmarque clavado al del 0-1 esta vez de Koke cruzó demasiado. Hubiese sido un premio justo para la selección española, que intuyó que aquel era el momento de haber cerrado el duelo.

A partir de ahí, vivió en un estado de sobresalto continuo. Empezó a retroceder, a defender cada vez más cerca de su portería y a suspirar en cada centro lateral. Julen pedía no hacer faltas para conceder segundas jugadas. Entonces Ramos cometió un penalti innecesario. Primero falló en el despeje y después metió la pierna tarde. De Rossi, otra leyenda local, no desaprovechó el regalo. En la recta final, y sólo por orgullo, Italia creyó en la victoria e hizo a España temer por un punto que se llevó a regañadientes, aunque si echa la vista atrás, a París, debería considerar un buen botín. Siempre que el domingo en Shkoder gane a Albania, ahora líder de grupo.