Tres meses desde la salida de Pouso para valorar tres modelos

Un hombre con prestigio, alguien de la casa, o el buen hacer del Eibar, alternativas que ha manejado la UD Logroñés

S.M.L.

Logroño. Juanjo Guerreros, vicepresidente de la UD Logroñés, lo dejó claro desde el primer minuto tras el fin de la era 'Carlos Pouso'. «Ahora toca despedir a Carlos [Pouso], y luego ya se irá viendo. No tenemos prisa. Pero sí, la idea es mantener la figura del director deportivo», indicó en aquella rueda de prensa celebrada el 7 de febrero en Las Gaunas. Pouso decía adiós y la institución riojana abría un periodo de reflexión sobre qué decisión tomar en relación a un aspecto tan importante como decidir la figura del nuevo responsable de fichar y gestionar el club en lo deportivo durante las próximas temporadas.

Tres meses después, la UDL sabe ya cómo quiere que sea su dirección deportiva durante los próximos años, y más concretamente durante la próxima campaña, la del décimo aniversario, fecha redonda para dar el salto al fútbol profesional, sabedores, desde la entidad, que se cuenta con el técnico adecuado para lograrlo pero al que se le debe dotar de las herramientas para competir con su estilo, y evitar el mal de esta temporada: los errores en las dos áreas que han provocado más derrotas de las deseadas.

Saber que se desea contar con la figura del director deportivo no significaba que el trabajo ya estuviera hecho hace tres meses. Todo lo contrario. El club ha estado inmerso en un proceso de reflexión importante para reconocer en qué modelo desea manejarse en este nuevo periodo de su corta historia. Carlos Rincón, José Ignacio, y Carlos Pouso han sido hasta el momento los directores deportivos de la UD Logroñés, tres figuras que se habrán recordado durante estos casi tres meses de reflexión en los que se han puesto sobre la mesa otros tres posibles modelos, todos ellos igualmente válidos.

Carlos Lasheras se presenta como el gran candidato a la dirección deportiva.El club riojano ha valorado profundizar aún más en su convenio con el Eibar.

El club va ganando experiencia y si algo tenía claro es que unificar la figura del director deportivo con la del entrenador en una misma persona -en este caso hubiera sido en Sergio Rodríguez- era inviable en estos momentos, dada la experiencia traumática de la temporada pasada en la que Carlos Pouso, agotado tras dos 'play off' sin premio final, arrancó la temporada cansado, sin fuerza ni ánimo para volver a liderar desde el banquillo un proyecto ganador.

Pero la dirección deportiva es un puesto de máxima responsabilidad que requiere de mucha confianza entre el técnico de la primera plantilla y la persona que ficha y analiza cuestiones deportivas que afectan a la primera plantilla así como a la cantera. Por eso Eduardo Valdovinos se presentó como una alternativa real a ocupar este puesto. Siempre al lado de Sergio Rodríguez, responsable de la cantera blanquirroja y conocedor del fútbol riojano, la dirección deportiva contaría, así, con un hombre de la casa.

Sobre la mesa otra alternativa interesante. El famoso convenio con el Eibar, que esta temporada no ha dejado fichaje alguno para ninguno de los firmantes. Juan Garagarza, director deportivo del Eibar, como gran gurú que ha obrado el milagro que buscan los riojanos: pasar de Segunda B a Primera donde se han instalado con gran naturalidad. «Algo habrán hecho bien», es una reflexión habitual en la entidad riojana, dispuesta a aprender de un club de Primera que elegiría un hombre para Logroño al que se le rodearía de personas de la casa de la máxima confianza.

Y por último, el modelo más tradicional, el que apunta a la llegada de una figura externa, con gran experiencia y éxitos en la gestión deportiva, con una amplia cartera de nombres y máxima profesionalidad. Tres meses y tres modelos después para, quizás, el tercer Carlos, Carlos Lasheras, con brillante pasado en el Mirandés y quizás, futuro riojano.

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