SEGUNDA B

Silencio en el vestuario tras el descalabro

Sergio Rodríguez dirige a sus hombres en un entrenamiento. / Fernando Díaz

La UD Logroñés se halla inmersa en una crisis de resultados y de valores después de dos semanas negativas

Carlos Ferrer Yábar
CARLOS FERRER YÁBARLogroño

Sergio Rodríguez, entrenador que ha sido jugador de élite, y que es un auténtico apostante por el trabajo de club, siempre ha dicho que «cuando peor van las cosas, es cuando más unidos hay que estar para que el equipo salga hacia adelante». Han bastado dos semanas de resultados negativos, de pérdida de lo que hasta le momento había hecho grande al equipo, como han sido la identidad defensiva y la versatilidad en el ataque, para que se hayan podido apreciar algunas fisuras en el seno del conjunto riojano.

El técnico ha apreciado que los jugadores reman hacia el mismo lado, pero no todos con la misma intensidad, algo que no le ha gustado nada y que le ha hecho destacar esa faceta más que otras, a la hora de analizar el partido del pasado domingo. Podía haberse quedado en hablar de la mala puntería, de los postes, de la mala suerte, pero prefirió dejar clara una postura sobre algo que debe estar viendo en el vestuario y que no le gusta. «Durante mucho tiempo en Villaviciosa jugamos como un equipo, aportando los once que estaban sobre el césped. Pero ha habido un momento que eso no ha pasado, y parece que son casualidades, pero no, porque en ese momento te hacen el gol del penalti», advertía el técnico después del partido en Asturias. E iba más allá.

Sergio Rodríguez no ve la implicación necesaria de algunos jugadores y quiso reflejarlo, sin dar nombres, sin especificar a quien se refería. «Tengo la confianza, las ganas y la ilusión de que todos nos metamos en el mismo barco para trabajar. Pero si alguien no se quiere subir tiraremos con los que están. De momento no tenemos queja, pero esperamos que este tipo de situaciones no nos resquebrajen», añadía.

Sergio no ha querido señalar a nadie, pero los jugadores han recibido con claridad el mensaje

Si el domingo, Sergio Rodríguez indicó que ya había hablado con los jugadores y había dicho «lo que tenía que decir» de puertas adentro, ayer no era ya partidario de seguir hablando del tema, añadiendo que no ha señalado a nadie, pero que cada uno sabe lo que quiere de él dentro del equipo.

El técnico es consciente de que el 'palo' de Formentera está pasando factura en una plantilla que se presumía muy segura, pero que también tiene sus momentos malos. Lo que no está dispuesto a permitir el preparador riojano es la falta de implicación, de esfuerzo y de entrega en todo momento.

Dentro del vestuario blanquirrojo se vive un mal momento en lo deportivo, pero nadie quiere entrar a valorar las palabras del entrenador. Algunos jugadores supieron de ella cuando lo vio reflejado en las páginas de Diario LA RIOJA. Silencio total ante el descalabro. Todos se sienten desolados por los malos resultados. Se siguen preguntado por qué no pudieron mantener la tranquilidad en Formentera y haber enfriado el partido cuando se ganaba por 0-2; o por qué se protagonizaron esos veinticinco minutos ante el Caudal que permitió al cuadro asturiano ganar en Las Gaunas; o por qué no se ganó en Villaviciosa cuando se jugó mejor y se crearon más ocasiones que en Lezama, compromiso en el que sí se sumaron los tres puntos. Ahora bien, nadie asume que haya desidia o falta de interés.

De momento sólo es un aviso a navegantes. Y el mensaje ha llegado a quien debe llegar, porque el técnico desveló ayer que hablado dentro del vestuario. Sólo pretende que el descalabro deportivo de estas dos semanas no pase a ser también institucional. El año pasado Sergio Rodríguez cogió un vestuario roto y supo llevarlo a una unidad de acción que le hizo ganar siete de los últimos ocho partidos. Están a tiempo...

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