Mirandés - UD Logroñés

«Si se siguen haciendo las cosas con criterio, el día del ascenso llegará»

«Si se siguen haciendo las cosas con criterio, el día del ascenso llegará»
Carlos Pouso | Director deportivo de la UD Logroñés

El que fuera técnico de la UDL analiza la situación del club días antes de la visita del Mirandés, entidad en la que disfrutó de su mejor etapa

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Sudespacho es amplio. Su mesa está llena de papeles y de informes sobre los equipos rivales de la UD Logroñés. Desorden ordenado. Echa el último vistazo al del Mirandés antes de entregárselo a Sergio Rodríguez. El martes se cumplió un año de su dimisión al frente de la UDL. Y el domingo, el Mirandés visitará Las Gaunas. El mismo Mirandés que bajo su batuta vivió sus días de mayor gloria. Como es lógico, quiere que el domingo gane la UDL, aunque no deja de admirar al club de Anduva. Siempre le quedará la pena de no haber logrado el ascenso con el equipo riojano, pero no duda en afirmar que ese día llegará siempre que se siga trabajando con criterio. Y a su juicio, se trabaja con criterio.

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- El domingo será la primera vez que se va a medir al Mirandés, aunque ahora no ocupe un banquillo, sino un despacho. ¿Qué sensaciones tiene?

- Desde este puesto no es lo mismo, no tiene nada que ver. Por mero espíritu de supervivencia, voy con la UD Logroñés. Ahora bien, todos los males que le desee yo al Mirandés, que vengan para mí. Evidentemente, en Miranda entienden que quiero que gane la UD Logroñés.

- Ha empezado con enorme fuerza el Mirandés, si bien es un recién descendido y tiene dinero de ese descenso. ¿Le sorprende?

- Más bien, creo que es al contrario. Suele costar más. El Mirandés cuenta con dos jugadores de la pasada campaña. Todo lo demás es nuevo. Tiene mucho mérito lo que está haciendo. Algo están haciendo mejor que los demás, porque han jugado catorce partidos y han perdido uno.

- ¿Le recuerda este Mirandés al que ascendió bajo su batuta?

- Nosotros perdimos el primer partido en la jornada decimoctava, en Anduva contra el Alavés. Estábamos ya metidos en la vorágine de la Copa y cuatro días después nos medíamos al Villarreal. Aquel año perdimos dos partidos. El segundo, en Segovia y en vísperas de medirnos al Athletic en las semifinales de la Copa del Rey. Bien es verdad que perdimos en la eliminatoria por el título de Segunda División B frente al Castilla, pero ya llevábamos muchos días de fiesta por el ascenso logrado. Aquellos dos compromisos no tenían ninguna importancia.

«Es díficil meterle mano. Es sobrio, contundente, agresivo y no necesita mucho para marcar» Mirandés

«No hemos ascendido porque no lo hemos logrado en el campo. No hay que culpar a nadie» UD Logroñés

«Veo más fútbol, como los domingos, que antes no lo hacía, y no voy al baño 7 veces antes de un partido» El trabajo

«Mi relación con él es perfecta. Lo es este año y lo ha sido en las tres temporadas anteriores» Sergio Rodríguez

«Me preocupa que el equipo pueda bajar, porque es una categoría muy importante» Juvenil

«El convenio sigue vigente, pero los jugadores que nos han ofrecido no encajaban» Eibar

«El centro de Oyón entra en nuestra idea. Debemos tener a los mejores, pero sin pisar a nadie» Cantera

- ¿Ha visto al Mirandés?

- En directo, no. Por vídeo, sí. Igual me ocurre con el Izarra.

- ¿Cómo ve el partido del domingo?

- Complicado, porque es difícil meterle mano al Mirandés. Es un equipo con el perfil de esta categoría: sobrio y contundente en defensa, agresivo, intenso en el juego... Y arriba tienen gente determinante tanto por fuera como por dentro, caso de Diego Cervero.

- Y que rentabiliza sus ocasiones.

- No es un equipo que necesite generar demasiadas oportunidades para marcar. Ha protagonizado partidos en los que han ganado por la mínima, pero han creado más ocasiones.

- Desde que llegó a Logroño se le exigió el ascenso. Sin embargo, cuando fichó por el Mirandés, nadie hablaba de subir a Segunda. ¿Hay algún tipo de similitud entre aquel Mirandés y esta UDL?

- Como club son muy similares; las ciudades son diferentes. En Logroño se percibe más necesidad de ascender, pero quizá ahora en Miranda ocurre algo similar porque ha disfrutado de Segunda División durante varias temporadas. Y en el caso de Logroño, de Primera. Además, aquí hay necesidad también porque desapareció el Logroñés y se han visto proyectos fallidos. Yo vine con la obligación personal de ascender, aunque Félix Revuelta no me lo exigió en ningún momento. Veía el entorno y veía esa necesidad de ascenso. Ahora bien, para subir a Primera, antes hay que llegar a Segunda. Si se siguen haciendo las cosas con criterio, ese día llegará.

- Usted habla de que un día llegará el ascenso, pero fuera de la entidad se aprecia una sensación de estancamiento.

- No lo sé. La UDL ha ido dando pasos. Oigo hablar mucho de que es necesario que Revuelta suelte más dinero, pero él ha hecho mucho por esta ciudad. Algunos pueden pensar que es mejor que el dinero de diez años lo ponga en uno, pero no siempre salen bien esas apuestas. Y hay ejemplos. Al Alavés le ha costado mucho salir de Segunda B y de repente le ves compitiendo en Primera. Y lo mismo se puede decir del Eibar, que cuando bajó presupuesto ascendió a Segunda y al año siguiente, a Primera. Es evidente que cuanto más inviertes, más exiges y más opciones tienes de ascender.

- ¿Y por qué la UDL no ha protagonizado una historia como la de Alavés o Eibar?

- Porque en el campo no lo hemos logrado. No hay que echar la culpa a nadie. Mis dos primeros años en el banquillo estuvimos cerca del ascenso, pero no lo logramos. El Eibar consiguió el ascenso en su cuarto intento consecutivo.

- ¿Cree que la UD Logroñés está preparada para el ascenso?

- Lo sabes cuando ocurre, pero todos los clubes están preparados para ascender. No conozco a ninguno que haya renunciado a un ascenso. Es verdad que cuando cambias de categoría se multiplica la gente que trabaja en el club, sobre todo a nivel institucional. Cuando ascendimos a Segunda en Miranda contábamos con un gerente, un director deportivo y un administrativo. Lo mismo que tenemos ahora aquí.

- El martes se cumplió un año de su decisión de abandonar el banquillo de la UD Logroñés. ¿En qué ha cambiado su vida?

- Mi papel es diferente. Lo que más ha cambiado es el fin de semana. Veo mucho fútbol y no tengo la presión del partido. Como el domingo, que antes no lo hacía, y no voy siete veces al baño antes de que comience el encuentro.

- ¿Y su día a día?

- Paso tres o cuatro días en Logroño. Uno me voy a Bilbao, pero sigo viendo fútbol. Y el fin de semana veo mucho fútbol, tanto de este grupo como de otros. La semana pasada estuve en Andalucía, por ejemplo, aunque estamos más centrados en el nuestro. Antes lo hacía también, pero no tenía tanto tiempo.

- ¿Qué le hizo decir aquel 14 de noviembre de 2016: hasta aquí he llegado?

- Estaba agotado. Soy de los que piensa que el equipo es el reflejo del entrenador y yo veía a mi equipo alicaído. No transmitía lo que había conseguido con anterioridad. Llevaba más de 700 días trabajando sin una jornada de descanso. Acababa una temporada y acto seguido comenzaba la siguiente. Lo que tengo claro es que ya no volveré a compaginar los dos cargos, aunque recupere la fuerza, que la tengo. Es mejor separar ambas funciones.

- Por lo que veo, no se ha retirado de los banquillos.

- No, pero tengo el traje en el fondo del armario. Mentiría si dijese que no he tenido posibilidades de entrenar esta temporada, pero quiero seguir aquí. Quizá en el futuro me tenga que marchar, si bien ahora creo en el proyecto, estoy tranquilo y voy a tirar de este carro.

- Hay gente que no entendió que tras dimitir siguiera en el club. ¿Por qué tomo la decisión de continuar?

- No la tomé yo. Dimití y mi intención era irme, pero Félix Revuelta dijo que me quedara y siempre le estaré agradecido. Llovía sobre mojado, porque ya le había dicho antes que no quería seguir en esa situación. El banquillo me quemaba y pasé al despacho. Mi trabajo es otro. Ahora ni mando ni hago alineaciones ni nada. Se lo debía a Félix. Ahora bien, seguro que hay gente que no cree lo que digo.

- Quizá el gran error de aquella temporada fue comenzar el ejercicio.

- Posiblemente, sobre todo después de los dos bajonazos que recibimos. Y se lo dije a Félix.

- Hay una leyenda urbana que señala que su relación con Sergio Rodríguez no es buena. ¿Qué hay de cierto?

- Nada. No he tenido ni un problema con Sergio ni este año ni en los cuatro que llevamos juntos. Y esa es mi palabra de honor. El año pasado decían que me llevaba mal con Juanjo Guerreros. En el caso de Sergio, juro por mi hija, que es lo que más quiero en este mundo, que ese rumor es falso. Mi relación con él es perfecta. Hemos hecho todo de la mano. Yo no he construido una plantilla para que Sergio la entrene. Quien piensa eso es que no nos conoce a ninguno de los dos. Sergio tiene personalidad y capacidad para crear un equipo. A mí no me entra en la cabeza escoger una tripulación y que otro la saque al mar. Mi labor es dotarle de las herramientas que necesite, por lo que no tiene sentido traer jugadores que no quiere.

- Sus funciones como director deportivo van más allá del primer equipo. ¿Le preocupa la situación por la que atraviesa el equipo de Juvenil División de Honor?

- Sí, porque es una categoría preciosa, importante y muy dura. Ves los equipos que juegan en ella y sabes que de una lista de seis van a salir los cuatro descensos y nosotros estamos en esa relación. Me preocupa perderla porque si queremos ser un club piramidal sería una pena descender.

- Antes ha hablado del Eibar. ¿Que queda de aquel convenio que firmó la UD Logroñés?

- Sigue vigente, aunque el escenario ha cambiado porque el Eibar ahora tiene un filial en Segunda B, el Vitoria y sus jugadores van a él. Por ejemplo, han fichado a Fran Pastor. Nos ha ofrecido jugadores y no nos han encajado Y a otros los tiene en el Vitoria y a otros los ha colocado en Segunda, caso de Pere Milla.

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