CD LEALTAD 2 - UD LOGROÑÉS 1

ENTRE LA RAZÓN Y LA LOCURA

Rayco García intenta salir
de la presión de Mendi,
uno de los centrales del
Lealtad. :: e.c.
/
Rayco García intenta salir de la presión de Mendi, uno de los centrales del Lealtad. :: e.c.

La UD Logroñés firma otra derrota poniendo todo el juego, salvo el acierto en las áreas Los locos y los cuerdos, la razón y la locura de jugar de lujo para fallar siempre en los metros finales

S. MORENO LAYA VILLAVICIOSA.

'De tontos, sabios y locos todos tenemos un poco'. Y quiénes somos nosotros para llevarle la contraria al refranero. Y tonta es la cara que se le queda a este equipo tras cada choque durante las últimas semanas. Y su fútbol se debate entre la razón y la locura. Ahí transita este equipo, que desde Formentera siente todavía más cerca a la gitana pero bruja que les pidió seis euros. «Pues vais a perder», les dijo. Y están perdiendo. Cuatro derrotas seguidas, las tres últimas del todo incomprensibles. De esas que te dejan cara de tonto, que dan razón de ser sin serlo al mal de ojo, y cuyos resultados transitan, como el equipo, entre la razón y la locura.

0

0

La razón de ser para no dejar de serlo, pero al mismo tiempo la locura de serlo para entonces seguir perdiendo. Aquí se mueve el equipo de Sergio Rodríguez, que se ha creado una plantilla de escándalo para fallar donde siempre, en las dos áreas. La razón y la locura están separadas por una fina línea roja, que pone el éxito y el fracaso a milímetros de distancia.

Lealtad
Teje; Keko, Carbonell, Blanco, Mauri; Nacho López, Mendi, Agus Porto, Rodri, Robert; y Borja.
UD Logroñés
Miguel; Miguel Santos (Muneta, m. 61), Caneda, Ramiro, Paredes; Carles Salvador, Arnedo, César Remón, Rayco (Iván Aguilar, m. 77); Espina (Ñoño, m. 73) y Marcos André.
Goles
1-0, m. 36, Nacho López. 1-1, m. 58, Marcos André. 2-1, m. 80, Alex Blanco de penalti.
Árbitro
Iglesias Villanueva, del colegio gallego. Amonestó al local Fassani; y a los visitantes Paredes y Ramiro. Expulsó en el 90 a César Remón por doble tarjeta amarilla.

Los locos y los cuerdos. La razón y la sinrazón. La bendita cuestión de los límites. ¿Hasta dónde llega el reino de la cordura y hasta dónde el delirio y la irracionalidad? Pues hasta Les Caleyes, en Villaviciosa, en la Asturias más sidrera, contra el Lealtad. Aquí, ayer, la razón y la locura volvieron a darse la mano en un partido de fútbol explicable, salvo el resultado. Y si no se puede explicar un resultado, el fútbol pierde su razón última. Porque este equipo juega de maravilla para acabar perdiendo. La lógica indica exactamente lo contrario. Es de locos; es el fútbol.

El equipo más razonable en muchos años cede donde otros lo hicieron: la contundencia en las áreas

Se abre este equipo a la locura de fallar en el primer minuto de partido un mano a mano con el meta tumbado y Marcos André dentro del área pequeña. El brasileño la lanzó tan arriba que resulta incompresible una acción así. Una primera cosa de locos en un partido razonable: pues de principio a fin fue el tiempo exacto en el que los riojanos dominaron y casi aplastaron con la pelota a un rival muy inferior que ganó con una ocasión y media.

La locura es el goce del ser, mientras que la razón pretende la grandeza del sujeto. El primero vive en la pasión, el segundo se maneja siempre desde la reflexión. Y es tan razonable este equipo de Sergio Rodríguez con su propio estilo que le impide acercarse directamente al espacio pasional que todo colectivo necesita. Aprendió en la Copa del Rey que sufrir para acabar perdiendo no merece la pena. Mejor hacerlo desde la belleza, porque aunque el resultado es el mismo, negativo, al menos así cada uno sigue siendo fiel a su idea inicial. La razón del juego en relación a la plantilla creada frente a la locura de malos resultados que llegan desde la incapacidad para comprenderlos.

Toca y toca y toca este equipo. Y toca bien, y Espina la revienta contra el poste. Toca y toca y vuelve a tocar... bien, y Álvaro Arnedo la estrella contra el poste. Toca y toca, y el central la manda al larguero de su propia portería. Y el equipo visitante pierde en una jugada aislada. Tan de locos todo que este equipo pierde los partidos cuando parece tenerlos ganados. Empata ayer con un tanto de Marcos André de cabeza, y como pasara el domingo pasado cede el punto que tenía ganado o la opción de irse a por la victoria en los minutos finales en otra jugada aislada. La semana pasada fue Iker Alegre en una contra, ayer fue un error de Miguel que el propio meta volvió a fastidiar con un penalti tonto, de locos, alejado en toda lógica de la razón del hasta el momento mejor jugador de la plantilla riojana.

Nada parece tener sentido en estos momentos de malos resultados. Seis ocasiones claras, la posesión, la velocidad, las alternativas, la mezcla en el juego... le puso tanta razón ayer el equipo para ganar el partido que lo acabó perdiendo para agravar una crisis que surge desde la locura de las malas decisiones dentro de las dos áreas. El equipo más razonable en muchos años cede donde otros lo hicieron anteriormente: falta de contundencia en los metros finales, tanto sobre su propia portería y la contraria.

Así que queda bajo el análisis del 'psiquiatra' Sergio Rodríguez reconocer quién o quiénes de esta plantilla quedan en el plano de la racionalidad, y quién o quiénes están en el de la locura... para mezclarlos y así ser verdaderamente genios.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos