Radiografía de un gol

Marcos André, en segundo plano, se lamenta de una ocasión desperdiciada de la UD Logroñés. / F. DÍAZ
Marcos André, en segundo plano, se lamenta de una ocasión desperdiciada de la UD Logroñés. / F. DÍAZ

La actual sequía goleadora ha privado a la UDL de cuatro puntos ante Lealtad y Osasuna B que le hubiesen metido de lleno en el 'play off' | La UDL encadena por primera vez en la temporada dos partidos sin marcar, mostrándose como un equipo irregular y dependiente

Víctor Soto
VÍCTOR SOTOLogroño

El fútbol vive del gol. Cuando éste falta, todo se discute. Porque el gol suele ser sinónimo de puntos. La Unión Deportiva Logroñés, después de años peleándose por sumar buenos registros anotadores, parecía que este año por fin había encontrado la fórmula. Sin embargo, el pozo se ha secado momentáneamente. Por primera vez en toda la temporada, los de Sergio Rodríguez encadenan dos partidos sin ver puerta. No es grave, pero puede acabar siéndolo. Porque de haber materializado alguna de las innumerables ocasiones ante el Lealtad o de las claras ante Osasuna B, la UDL estaría aún más metida en la lucha por el 'play off'.

Pero el deporte no admite hipótesis. Faltan esos cuatro puntos porque no hubo claridad ofensiva. Y no es la primera vez que le ocurre a los blanquirrojos. En ocho de los 27 encuentros disputados se han ido a los vestuarios con un cero en su tanteador. Es decir, en los 19 restantes han sumado 38 goles, una media dos por partido.

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Lo bueno es que cuando no ha marcado, también ha sabido mantener la portería a cero, lo que le ha permitido 'rascar' algo. Contra Barakaldo, Tudelano, Vitoria y Osasuna B arañó puntos y siempre como visitante. Pero en otros cuatro encuentros aciagos (Burgos, Real Unión, Sporting B y Lealtad) se fue de vacío. Curiosamente ante los de Villaviciosa se ha vivido el único partido del curso en el que los aficionados de Las Gaunas no han disfrutado de un gol local.

Y es que las porterías del Municipal parecen más grandes para los de Sergio Rodríguez que las de cualquier otro campo. De los 38 goles logrados, un total de 27 se han vivido en Las Gaunas, es decir, el 71% del total. ¿Por qué? Porque en Las Gaunas es donde los blanquirrojos se sienten más cómodos, a campo abierto, con un césped cuidado y bien respaldados por sus aficionados. De las cinco ocasiones en las que los riojanos han logrado dos goles, cuatro se han vivido en Las Gaunas. Y de las cinco en que los de Sergio Rodríguez han perforado el marco rival en tres ocasiones, tres (Vitoria, Real Sociedad B y Athletic B) las han vivido los aficionados blanquirrojos en su estadio. Y, para no olvidar, lo sucedido en la jornada 19, con el contundente 5-2 que recibió el Izarra en la capital riojana.

Goles, goles y más goles que parecen haber desaparecido en un momento importante de la temporada, después del cierre del mercado de invierno. Porque la UDL buscaba un ariete y se contrató a Salva Chamorro, que en Tajonar se estrenó como titular, y a Rubén Martínez, que en su primer compromiso ante el Caudal ilusionó con dos goles.

Cosa de tres

Y su puntería en Mieres le permite ser el quinto máximo goleador de los blanquirrojos ya que la faceta anotadora, en la UDL, sigue siendo cosa de tres: Rayco, Ñoño y Marcos André. El primero acumula once dianas, por nueve de los otros dos delanteros. Es decir, 29 goles sobre un total de 38. Con los porcentajes en la mano, un 76% de la producción ofensiva de los riojanos se sustenta en sus botas.

Por eso, cuando no marcan se nota. Marcos André volvió al campo en Pamplona después de casi un mes de baja por su lesión muscular en Amorebieta, donde anotó su último gol. En este febrero, se han echado de menos sus goles, al igual que los de Rayco, que tampoco marca desde la jornada 23. Ñoño, que parecía haber tomado el relevo sumando un tanto ante el Burgos y otro ante el Caudal, tampoco ha vuelto a perforar el área rival.

Rayco jugó 90 minutos en Tajonar, mientras que Ñoño dispuso de 26 y el recuperado Marcos André, de 34. No fueron suficiente. La UDL está demostrando demasiada dependencia de su tridente. Goles desde segunda línea o de remates en jugadas de estrategia serían ahora un manantial de agua pura para continuar por esta travesía por el desierto de la Se gunda B.

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