Pouso, a un paso de Santander

Pouso, a un paso de Santander

El Racing, rival directo de la UDL para el play off de ascenso, confía en que Carlos Pouso se siente en el banquillo frente a la Peña Sport

A. FALAGÁN/M.G.

El Racing de Santander confía en que Carlos Pouso (Leioa, 1960) se convierta en el tercer entrenador de la era Manolo Higuera y se siente este sábado en el banquillo cántabro, pero en Tafalla, donde juega. Al cierre de esta edición no se había alcanzado un acuerdo entre ambas partes, pero el técnico vasco, todavía director deportivo de la UD Logroñés, negociaba su incorporación hasta el 30 de junio. Si las conversaciones fructifican, ejercerá ya mañana mismo como entrenador sobre el césped de las Instalaciones Nando Yosu. Ese es al menos el objetivo de Higuera y de los patrones del club, Alfredo Pérez y Pedro Ortiz.

«Carlos Pouso tiene permiso para negociar con el Racing», decía ayer escuetamente Félix Revuelta, propietario de la UD Logroñés. «Me lo pidió hace tiempo y se lo di», matizó. Pouso aseguró el domingo por la noche, después de que acabase el partido de Las Gaunas, que no tenía conocimiento del interés del Racing tras la destitución de Ángel Viadero. Y así era, puesto que de lo contrario su incorporación hubiera sido inmediata, y ayer mismo hubiera estado en La Albericia, dirigiendo el entrenamiento del Racing. Independientemente de que Pouso firme con el Racing o que, por el contrario, se rompan las negociaciones, es el elegido.

Ahora bien, hay un tercer invitado a la reunión: la UD Logroñés. Carlos Pouso tiene contrato hasta el 30 de junio. El Racing ya pagó en su momento 'traspaso' por la contratación de Ángel Viadero, pues estaba dirigiendo al Burgos. Lo hizo con cargo a sus propios emolumentos en el Racing, con lo que se incorporó como apuesta personal, prácticamente como objetivo vital, puesto que lo hizo cobrando menos de lo que percibía en El Plantío.

«Primero, vamos a ver qué ocurre, si Carlos y el Racing llegan a un acuerdo o no», decía ayer Revuelta que ni afirmaba si la UDL pedirá una cantidad económica al Racing por la carta de libertad de su técnico o no.

Carlos Pouso es consciente de que llega como bombero a un equipo en crisis y atenazado por la urgencia histórica. Su objetivo, el mismo que el del destituido Ángel Viadero: ascender a Segunda. La meta pasa por una cada vez más lejana primera plaza del grupo o, en caso contrario, por la versión larga de la fase de promoción; la triple eliminatoria.

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