Un partido que marca

Pablo Espina controla el balón con el pecho ante la mirada de Marcos André. :: /Fernando Díaz
Pablo Espina controla el balón con el pecho ante la mirada de Marcos André. :: / Fernando Díaz

La UD Logroñés podrá decidir hoy ante el Izarra cómo despedir el año: con ilusión o con decepción

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Aún está fresco en la mente aquel triunfo con el que la UD Logroñés abrió la temporada en Lezama (1-2) y su posterior presentación en Las Gaunas (3-1) frente al Vitoria. Era el efecto Sergio Rodríguez, que perduraba de la pasada campaña, pensó el aficionado. Tiempos lejanos aquellos que demuestran, una vez más, que en el fútbol no se puede vivir del pasado. Cuatro meses después, la UDL concluye la primera vuelta de la Liga y lo hace ante el Izarra, conjunto que nunca ha ganado en Las Gaunas, pero que un ejercicio tan irregular como éste no descarta otro resultado.

Un partido que marca. La frase no es literal, pero casi. Ahora bien, es el mensaje que lanzó ayer Sergio Rodríguez durante el entrenamiento. Lo hizo en un aumento de temperatura personal, en un calentón, cuando recordó a sus jugadores que se juega como se entrena y que cuando se entrega, se juega. Un juego, también, de palabras que implicaba un aviso. No le gustaban algunas cosas que estaba viendo sobre el césped del Mundial'82.

Y es verdad que este partido marca, porque los futbolistas colgarán las botas durante una semana una vez haya concluido el duelo. Vacaciones. No es lo mismo irse a casa con una victoria que con una derrota después de una primera vuelta en el que el fútbol ha sido superior a los resultados, pero en el que la dictadura de éstos manda. Y tampoco es lo mismo cogerse unos días libres con el equipo en la décima o undécima plaza, que en la sexta o séptima. Este partido marca, definitivamente marca. Todo ello sin olvidar que el fútbol entra en un mes delicado, el de idas y venidas. Pocas casi siempre, pero bajo una gran rumorología y ofrecimientos.

La UDL necesita conjugar paciencia y concentración en su fútbol para completar un día redondo

Los blanquirrojos se van a encontrar con el mejor Izarra de la temporada, aunque con las lógicas dudas que dejó la derrota del pasado domingo frente al Tudelano. Aun así, Nacho Martín cogió a un conjunto hundido en la tabla y en diez partidos le ha colocado en la zona media, escenario que le corresponde a juicio de Sergio Rodríguez, después de sumar dieciséis puntos. «Es un equipo competitivo», advierte el preparador blanquirrojo, que se fija especialmente en la capacidad estellesa para aprovechar las segundas jugadas, veneno puro para los riojanos. La mitad de sus goles (8 de 16) los han marcado sus jugadores de segunda línea.

Rodríguez afronta el duelo con las ausencias de Ramiro Mayor en el eje de la zaga y de Ñoño en la medular. Dos bajas de calado, pues ambos son habituales en su once. Los dieciocho jugadores restantes están citados en Las Gaunas. Borja Gómez e Iñigo Zubiri pugnan por la vacante de Ramiro. Ninguno de los dos protagoniza una buena campaña. El segundo comenzó en el once y desapareció; el primero entró y salió de él en apenas tres semanas. Rodríguez debe decidir también si devuelve la titularidad a Jaime Paredes o mantiene a Miguel Santos en el lateral izquierdo.

La ausencia de Ñoño es más compleja de suplir. En los últimos partidos había recuperado la chispa del inicio de campaña y se había convertido en el desatascador de partidos trabados. Rayco es un hombre que puede caer a esa banda; y Pablo Espina, si no juega con dos puntas la UDL, algo que no parece; incluso Muneta podría regresar al once para moverse por la derecha y tener mayor control del esférico en Las Gaunas. Control para sacar de su espacio a un rival que se presume de muchas precauciones defensivas. Toque y toque hasta encontrar el hueco tras el desajuste navarro. «El Izarra se arma muy bien en defensa, sobre todo como visitante y, además, le están saliendo bien las cosas. Sus resultados son buenos», matiza Rodríguez, aunque los veintiséis tantos encajados le convierte en uno de los conjuntos más goleados del grupo.

Será un partido de paciencia, como otros muchos en Las Gaunas. El Izarra nunca vendió su piel barata en este escenario. Perdió en octubre del 2012 tras una pillería de Alain Barrón, pero el equipo actual no brilla por dar cobijo a pillos; y perdió en su segunda y última visita, en marzo del pasado año, 2-0. Historia, también.

A la virtud de la paciencia (extensible a la grada) deberá sumar el cuadro riojano el de la concentración en ambas áreas. En una, para marcar en más ocasiones y no llegar a los últimos instantes con el agua al cuello que significa un marcador corto; y en otra, para añadir un fallo más a la larga lista de errores defensivos y tirar por la borda el trabajo hecho hasta ese momento. Si conjuga virtudes, la UDL ganará; si no, aumentará su desencanto.

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