Del pánico al alivio

Satisfacción. En los últimos minutos, los aficionados sí expresaron su felicidad por el marcador./
Satisfacción. En los últimos minutos, los aficionados sí expresaron su felicidad por el marcador.

La UD Logroñés ha logrado que su afición no viva tranquila en Las Gaunas y ayer pasó de la decepción a la alegría del triunfo, montada en la montaña rusa que es el Municipal

M. GLERA FERNANDO DÍAZ

LLo bueno de acudir a Las Gaunas es que nunca sabes qué puede pasar. Es la emoción que genera la incertidumbre. Y ayer, los aficionados que acudieron a Las Gaunas pasaron por diferentes estados de ánimo que tuvieron su inicio en el pánico y su final en el alivio, aunque con la euforia contenida a pesar de la contundente victoria. Pánico al balón parado, porque el Izarra aprovechó al máximo la debilidad de la UD Logroñés en esas acciones. Y además, los riojanos concedieron excesivas oportunidades a su rival sabiendo de sus propias carencias. Pánico, angustia e incluso risa nerviosa cuando se botaba una falta o un saque de esquina. No faltó incluso la ironía del temeroso después de que el Izarra marcase sus dos goles a balón parado y con errores locales muy claros como antesala a los mismos. No era ironía, era miedo.

Pero el fútbol es tan cambiante que no es necesario dejar de llorar para que la lágrima pase de ser de tristeza a ser de alegría. El desencadenante es el gol. Y la aparición de Marcos André hizo llorar de alegría a los blanquirrojos. Tres goles en treinta minutos. Adiós al silencio, hola al grito de ánimo. Fútbol de sentimiento, que no de calidad. Alivio final. Vacaciones tranquilas hasta enero.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos