MÁXIMAS PRESTACIONES

Sergio Rodríguez se abraza a Ramiro y Caneda sobre el césped de Urritxe. :: fernando díaz/
Sergio Rodríguez se abraza a Ramiro y Caneda sobre el césped de Urritxe. :: fernando díaz

Todos jugando en su máximo potencial, con todas sus prestaciones en escena. Garantía de éxito.

Titular de nuevo y de nuevo cumpliendo a gran altura. Intenso, expeditivo, sin correr riesgos, dando soluciones y no generando ningún problema. Buena manera de celebra sus 20 años.

Su primera parte fue una clase magistral de balones largos a la espalda de los defensores. Y en la segunda estuvo perfecto. Hizo el segundo penalti, que protestó al entender que no derribó a Ubis.

Trabajo silencioso, poco llamativo, pero necesario. Le pitaron el penalti sobre Oier Luengo, el primero del partido, en el marcaje al hombre en una falta lateral.

Un bastión en defensa. Y eso que Mikel Álvaro y sobre todo el lateral Agirrezabalaga le pusieron la tarde complicada, por su velocidad, entendimiento y precisión. Los sostuvo y supo leer el partido.

Día para apretar las líneas, para dar equilibrio, para sostener, pelear y lanzar balones rápidos en las contras. Y lo hizo con exactitud. Solo un error punible, que cedió una oportunidad al rival.

Se lo pasó en grande. No es de arrugarse el levantino, y así lo hizo. Chocó, apretó... y se movió entre líneas para generar espacios que otros supieron aprovechar.

Dejó claro que tiene que jugar. En estos partidos de tanta intensidad, ofrece todo lo que se le puede exigir a un futbolista: al frente en la pelea y al toque en la continuidad ofensiva sin cometer errores.

Es el pincel para un retrato, el ribete maestro en una joya, el agitador de voluntades, el talento sobre el césped, es la definición en cada metro. Rayco falló tantas ayer que acabó marcando de penalti en el momento justo. Pero se ofreció tanto, jugó tanto... que pareció divertirse como nunca sobre el barro.

El faro en el ataque, la primera línea de resistencia, el lanzador de la jugada definitiva. Ayer se pegó con todos, y jugó como casi siempre (bien). Le lastra su bajo perfil de cara a portería. Tuvo dos, que se sacó de su capacidad para el desborde: una la envió muy alta y otra la paró el meta visitante. En todo lo demás estuvo perfecto.

Está cerca de ser superior en la mayoría de aspectos del juego. En lo físico ha dado un paso tan grande que se permite confiar en un autopase contra el central en desventaja. Le sacó cuatro metros en apenas cinco segundos de carrera para recibir la falta del penalti. Se ofrece, es vertical, se para y arranca, desborda y asiste. Acabó lesionado.

Otra vez suplente lejos de Las Gaunas. Minutos de intensidad y aplomo. Deberá demostrar que también está para jugar este tipo de partidos.

Se encajó como segundo delantero, lejos de la necesidad de defender un partido tan duro. Y supo situarse en el lugar adecuado para resolver el partido con el tercer tanto, en una contra que se sacó de la chistera Rayco. Ñoño definió de lujo.

Regresó tras una lesión de un mes. Se colocó como tercer central en una defensa de cinco.

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