La UD Logroñés consigue sus primeros goles a balón parado

Ramiro Mayor, con César Caneda al fondo, entra al remate tras el lanzamiento de un saque de esquina. :: fernando díaz/
Ramiro Mayor, con César Caneda al fondo, entra al remate tras el lanzamiento de un saque de esquina. :: fernando díaz

Los dos tantos de Marcos vinieron de dos saques, uno de banda y el otro de esquina, para volver a saborear las mieles del triunfo

CARLOS FERRER LOGROÑO.

El viernes es día de trabajo de estrategia en la UD Logroñés. En el tramo final del entrenamiento, todos los jugadores de la plantilla blanquirroja se colocan en la zona del área grande para buscar situaciones de gol, unos, y para defender la zona, los otros.

Los técnicos en general y Sergio Rodríguez, en particular, le dan una consideración especial a este ejercicio. De hecho, el propio técnico ha dicho en muchas ocasiones que «el juego de estrategia es importantísimo en esta categoría en la que hay tanta igualdad y es tan difícil marcar goles».

En la pasada temporada era Eduardo Valdovinos el encargado de trabajar esta posibilidad. Este año es Javier Pineda quien realiza ese trabajo, los viernes y, en ocasiones, también los sábados. En ambos casos, siempre con el estudio previo de cómo se colocan los jugadores de los equipos rivales y la forma de sacar ventaja de ello.

No había tenido suerte hasta el momento el conjunto riojano en esas situaciones. El domingo, el equipo blanquirrojo consiguió los dos goles en jugadas que se iniciaron con el balón parado.

En el primer gol, saque de banda de Santos en tres cuartos, largo, poderoso. El balón no tocó el suelo. Ramiro, en primera instancia cabeceó hacia atrás; volvió a tocar con la testa Aguilar, y Marcos, atento, ponía la suya para llevar el balón a la red, lejos de las manos de Juan Pérez, en pugna con dos defensas a quienes ganaba la partida.

Y en el segundo, el saque de esquina de Carlos García es de libro. Balón alto al primer palo y ahí es donde entra Marcos, con un salto excepcional, para girar la cabeza e impactar con el esférico de forma que hizo imposible la estirada del cancerbero rojillo, y elevar al marcador un gran gol, que fue, en este caso, el de la victoria final.

Hubo otra jugada, en el inicio del segundo tiempo, en el que se pudo sumar otro tanto. Aguilar fue derribado en falta cerca del banderín de córner izquierdo del ataque blanquirrojo. Muneta sacó la falta y el propio Aguilar remató de cabeza hacia abajo, rebotando el balón en el larguero para salir fuera.

En la primera parte hubo un par de faltas en las que se intentó hacer valer el juego de estrategia, pero el balón terminó lejos del marco osasunista.

Lo mejor fue que el trabajo que se realiza a lo largo de la semanas termina por dar el resultado que se busca. Hasta el pasado domingo, la UD Logroñés no había podido sacar provecho de ese trabajo, pero en este partido no sólo se consiguieron goles, sino que, además, sirvieron para sumar los tres puntos que tanta falta hacían.

Seguro que si había alguien que pudiera pensar que el trabajo de los viernes no tenía salida, se habrá dado cuenta de que vale para hacer daño al rival y para ganar partidos.

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