UD Logroñés y Burgos buscan en Las Gaunas un futuro propio

Pablo Espina juega el balón ante la presencia de Antxon Muneta. El asturiano adelantará hoy su posición sobre el césped ante la ausencia de Marcos André. :: fernando díaz/
Pablo Espina juega el balón ante la presencia de Antxon Muneta. El asturiano adelantará hoy su posición sobre el césped ante la ausencia de Marcos André. :: fernando díaz

Los riojanos confían en enlazar una victoria más a su racha y dar un golpe de efecto ante uno de sus muchos rivales directos Ambos equipos se miden esta tarde en un partido en el que la victoria puede dar cuatro puntos a los locales

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA LOGROÑO.

Logroño y Burgos se creen con credenciales suficientes para jugar en una categoría superior que Segunda B. Ambos sueñan con su pasado, aquel que les llevó a disfrutar de Primera y Segunda División el siglo anterior. Incluso a pelear por un ascenso, en 1971. Sin embargo, toda su historia es pasado, tanto que ni aquel Burgos ni aquel Logroñés existen. Mejor dicho, no compiten. Hoy se citan en Las Gaunas UD Logroñés (2009) y Burgos CF (1994). Presente y futuro. El pasado no se puede soñar, añorar, sí.

Burgos y Logroñés se jugaron el ascenso a Primera División el 30 de mayo de 1971 en El Plantío. Tras el empate firmado, el conjunto castellano ascendió a Primera y comenzó su década más gloriosa, con cinco campañas en la élite. Desapareció en 1983 y le sustituyó el Real Burgos, que con Antonio Martínez Laredo vivió cuatro años más en Primera. Tiempos pasados. Las Gaunas tampoco existe; El Plantío, sí. El Real Burgos compite en Tercera y ocupa plaza de descenso.

Historia. La misma que intentan editar de nuevo ambos clubes. Fieles a esas similitudes que les han dado los años, UDL y Burgos se presentan a la cita igualados en la tabla, 37 puntos, pero con ideas futbolísticas muy diferentes. «Hay muchas maneras de jugar bien y yo no me voy a meter en cómo juega el Burgos. Cada equipo tiene su estilo y también los jugadores para llevarlo a cabo», indica Sergio Rodríguez. La UDL personifica el fútbol alabado por muchos entrenadores e impropio de la categoría. Juego de toque y de ataque. El Burgos apuesta por un sistema defensivo propio de mentalidad italiana. Ahora bien, el resultado es el mismo y lo que se recuerda es el marcador, no el fútbol. Once goles ha encajado el cuadro que entrena Patxi Salinas, menos de la mitad que la UDL (23); pero también ha marcado casi la mitad de tantos (18 frente a 33). La valentía riojana le ha dado más victorias (10 frente a 9), pero su debilidad defensiva le ha condenado a más derrotas (6 frente a 4). El orden de los factores no altera el resultado final... por ahora.

El reto local es derribar el entramado defensivo burgalés y no caer en su trampa del contragolpe

Tanto dato sólo lo puede asimilar la virtud de la paciencia. La UD Logroñés se encontrará con un muro. Será como jugar al frontón, pero con el peligro de que en pelotazo el Burgos te puede desbordar. «Es un equipo al que le gusta estar muy junto, defender las zonas de área, especialmente balones laterales. Les gusta atrincherarse en esos metros. Y salir al contragolpe», recuerda.

Tres derrotas se anota únicamente el Burgos en sus once partidos lejos de casa. Cuatro victorias. Apuesta al cerocerismo y al golpe de gracia para ganar. Es la gran ventaja que le da no encajar muchos goles. En seis de esos once encuentros no ha encajado tanto alguno. Así, sumar los tres puntos es más sencillo.

Sergio Rodríguez ensanchará el campo todo lo que le permitan las dimensiones de Las Gaunas. Toque, ritmo y agotar al rival. Como él dice, «alárgalo», es decir, sacarlo de la cueva y provocar distancias entre sus líneas. Sin prisa, pero sin pausa y, sobre todo, sin asumir riesgos en pases por el centro. No contará con la batuta de César Remón, pero hace tiempo que Álvaro Arnedo está en condiciones de dirigir la orquesta. Falta saber quiénes se encargarán de la percusión, de alterar el ritmo, de romper la calma. Titi está preparado, aunque el técnico pide paciencia y tiempo para él; Ñoño, deseoso de recuperar la titularidad; y Rubén Martínez anhela debutar. Sobran candidatos, sin olvidar el temple de Muneta, que no fue titular en Urritxe.

La ausencia de Marcos André es imposible de cubrir porque la UDL no tiene otro jugador de sus características. «Tenemos otros argumentos y nos adaptaremos a la situación con algunos cambios», indica el preparador, que podría adelantar a Pablo Espina y colocar por detrás de él a Rayco, liberado por completo de la banda izquierda, donde podrían tener cabido Ñoño o Rubén Martínez. O los dos, jugando el último fichaje a pierna cambiada. Con hombres muy abiertos será mucho más fácil ensanchar el campo y alargar al rival.

El reto es ganar. Y si la UDL lo hace por más de dos goles, se anotará un cuarto punto extra, el del 'goal average'. Cómo, es secundario, porque como admite Sergio Rodríguez, «el empate no es malo» para ninguno de los dos contendientes, pero tampoco «bueno» pues sus rivales por el 'play off' suman «muchos puntos».

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