U.D. LOGROÑÉS

«He llorado de dolor, de rabia y de alegría»

Titi durante el entrenamiento del pasado lunes en el Mundial 82./MIGUEL HERREROS
Titi durante el entrenamiento del pasado lunes en el Mundial 82. / MIGUEL HERREROS

Javier Álvarez, 'Titi', volvió a un campo de fútbol el pasado domingo, un año después de lesionarse y de pasar dos veces por el quirófano

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Faltaban 18 minutos para que el partido entre Caudal y UD Logroñés concluyera este pasado domingo. Javier Pareja 'Titi' se colocaba en la banda, perpendicular a la línea de medio campo para entrar en el rectángulo de juego. Una imagen habitual en muchos futbolistas, salvo porque el asturiano ponía fin a una pesadilla que había durado 364 días y que le había llevado a pasar dos veces por el quirófano para someterse a una intervención en el menisco interno de su rodilla izquierda y también para solucionarle la úlcera sufrida en el cartílago del cóndilo femoral interno, debido al roce continuo con el menisco roto. «Mirando hacia atrás, volver a jugar es una victoria... Fue como volver a debutar», admite.

- El martes se cumplió un año de la lesión que le ha mantenido alejado de la competición en Segunda B hasta el pasado domingo, cuando reapareció. ¿Qué recuerda de aquel 12 de febrero del 2017?

- Fue en Zamudio. Jugué sin ningún problema hasta que Rafa Berges me cambió. El lunes noté que la rodilla se metía hacia adentro, que la pisada no era correcta. El miércoles se inflamó mucho la rodilla. Nunca me había pasado algo así. El jueves decidimos parar.

-Y se dio cuenta de que era algo serio.

-Estábamos a la espera de los resultados de una resonancia magnética que me había hecho, pero cuando una rodilla se inflama así es que algo no va bien, es que está protestando. Me dolía. Ahí me di cuenta de que era algo grave.

- Usted ya había tenido una mala experiencia con la rodilla cuando jugaba en el Marino, en el año 2012. ¿Qué pensó cuando le dijeron que había que pasar por el quirófano otra vez?

-Nunca es bueno oír que tienes que entrar en un quirófano. No es motivo de alegría. Aquí no me explicaron exactamente cómo iba a ser la operación. Me fui a Gijón, hablé con el doctor Antonio Maestro y me dijo que tenía que pasar dos veces por el quirófano.

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- El médico le advierte desde el principio que son dos operaciones.

- Me dijo que se puede hacer en una sola intervención, pero que sería pan para hoy y hambre para mañana. Me tenían que hacer unas perforaciones en el cartílago y que cicatrizase, pero que no iba a quedar bien. Lo que yo quería era lo mejor para mi cuerpo y confié en los médicos, por lo que me operé en dos ocasiones. Quería volver a competir. Sabía que la segunda operación sería complicada, pero mi deseo era hacer realidad esas imágenes de correr con normalidad y jugar a fútbol que tenía grabadas en la retina.

- ¿Y cómo ha sido el año, además de largo y duro?

- Esta lesión es complicada, porque no da pistas. Hay que trabajar y esperar, pero las molestias no acababan de desaparecer. Avanzaba, pero sentía que no iba a recuperar la velocidad que tenía antes de pasar por el quirófano.

- ¿Cómo era su día a día?

- Estuve dos meses y medio sin apoyar la pierna. A la siete de la mañana me iba a la Mutua; a las 10.00, iba al fisioterapeuta. Luego trabajaba con José (fisioterapeuta del equipo) y Héctor (preparador físico). Acababa con ellos y me marchaba al centro Las Gaunas y comenzaba a trabajar con Germán Lleyda y Miguel Moreno. Dobles y triples sesiones. Me trataban muy bien y trabajábamos mucho.

- Y siempre solo, es decir, sin futbolistas a su alrededor.

- Estás con gente, pero estás solo, porque haces algo que no te gusta, pero sabes que debes hacerlo si quieres progresar. Todos los compañeros te animan cada día, pero al final te vas alejando de ellos y te quedas solo. Ahí es cuando más fuerte tienes que ser. Es jodido estar solo.

- Imagino que durante un año ha llorado mucho.

- Por supuesto, de dolor, de rabia y de alegría. Y de impotencia porque no sientes que la recuperación va como esperas. Dolor, por lo que sufres. Alegría y agradecimiento por todo el trabajo hecho. Al final, son lágrimas de felicidad.

-Llega la pretemporada y el inicio de la Liga. Usted se queda fuera. ¿Pensaba que el club le iba a tramitar la licencia federativa?

-La verdad es que sí, porque ellos me abrieron la puerta si estaba en condiciones de jugar. Sin embargo, yo era consciente de que la recuperación se estaba demorando más de lo previsto. Incluso en diciembre y en noviembre no presentaba algún patrón no correcto. El club esperó hasta el último momento.

- ¿Fue un golpe?

- Para nada. Si me hubiera tramitado la ficha, los plazos hubieran sido los mismos. Me dijo que contaría conmigo desde el principio y el último día estuvimos hablando sobre si tramitar o no la ficha. La decisión final era mía y en eso momento tenía que apoyar al equipo. Además, me avanzaron que me respetarían en el mercado invernal. No podía pedir algo que no iba a utilizar.

- Su compañero Miguel Santos también estuvo lesionado durante un año y decía que, dentro de la desgracia, se sentía afortunado por haber sufrido ese percance en un club en el que hay una mutualidad y una seguridad detrás para poder recuperarse. Da vértigo pensar en quien se lesiona sin tener cobertura alguna.

-Hay clubes que deberían estar penalizados de por vida porque acaban dejando de lado al futbolista. Me lesioné, pero estaba en la UD Logroñés. Estoy cubierto por una Mutua, por el club, por una afición que me quiere, por el apoyo de José las veinticuatro horas al día, por contar con el trabajo del centro de fisioterapia Las Gaunas, que son unos grandes profesionales, por poder entrenarme además con el filial y jugar con él,... Por todo. Me lo he currado, pero porque me han dado la oportunidad de trabajar en mi recuperación. Sabemos de muchos jugadores que no pueden recuperarse como lo he hecho yo. Me refiero a los medios. Me parece muy feo que un futbolista que se lesiona se quede tirado.

- Reapareció en Mieres con su equipo, pero antes jugó tres partidos con el filial. ¿Es lo mismo?

-Me entrené y jugué con el filial hasta donde pude y estoy muy agradecido tanto a Josean como al resto del equipo. Era uno más y me sentía partícipe de lo que pasaba. Me ayudaron a llegar al primer equipo.

- ¿Cómo interpretó jugar en el filial, cómo un apoyo o cómo un examen?

- Como un apoyo. Puede haber quien piense que ha sido un examen. No es mi caso. Pasó exámenes todos los día con el entrenador del equipo, pero eso no fue un examen. Sergio [Rodríguez] siempre fue sincero conmigo y me dijo en todo momento cómo me veía. Me ofrecieron jugar con el filial y acepté, pero si me hubieran dicho de jugar en otro equipo también lo hubiera hecho en ese trabajo de recuperación.

- ¿Tiene la sensación de que en Mieres comenzó de cero de nuevo?

- Sí. Cuando Sergio me dijo que me preparase, quería demostrar que quiero seguir jugando en la UDL. Fue como volver a debutar. Ese partido no estaba 0-3 para mí en ese momento, sino 0-0. Y así serán el resto de encuentros. No me puedo relajar, porque quiero jugar y si tengo que tirar muros a cabezazos, lo haré. Yo vivo de la velocidad y quiero ser ese jugador veloz de antes de la lesión.

- Y para que el día fuera completo, con su familia en la grada y lloviendo.

- La verdad es que sí. Estuvieron en el hotel y luego en el campo. Somos pocos, pero allí estaban. Fue un día genial. Y por supuesto llovió, como no podía ser menos en Asturias. Parecía que estaba escrito que tenía que reaparecer en un escenario como ése.

- ¿Tiene la sensación de que ha logrado lo más difícil, volver a jugar?

- Mirando atrás, es una gran victoria jugar de nuevo.

- Se lo digo, porque ya pasó por una lesión grave de rodilla cuando tenía 26 años. Esta segunda llegó con 30 años y quizá a esa edad se piensa ya más en el futuro.

- Estás mucho tiempo solo y tienes muchas horas para pensar. Más allá de la edad te viene a la mente que es el último año en Logroño y que vives del fútbol. Lo único que te queda es apretar los dientes y trabajar más.

- ¿Le molesta escuchar que está cojo?

- No. Yo invito a cualquiera que piense que estoy cojo a que me vea en el día a día. Quizá sea un cojo rápido. He estado mucho tiempo sin apoyar una pierna y estoy reeducándola. Si tuviera una pierna más larga que otra, sí que sería un problema. Cuando pasas por una lesión, cambias la forma de pisar. No me molesta que digan algo así. Sí que molestaría tener dolores o que me impidiese hacer mi trabajo. Entonces sí que estaría cojo.

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