EL GRAN LASTRE DE LA UDL

Txemi despeja el balón en el mano a mano que tuvo con Rayco en el primer periodo. :: fernando díaz
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Txemi despeja el balón en el mano a mano que tuvo con Rayco en el primer periodo. :: fernando díaz

El equipo sufre un día más su pésima defensa y su falta de puntería en la definición Los riojanos empatan ante el Arenas tras un partido en el que fueron superiores en fútbol, pero que perfectamente pudieron perder por su pobreza defensiva

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

logroño. Las dudas siguen. No han desaparecido. La victoria las arrastra el olvido, pero el triunfo no es sólo la consecuencia de fútbol superior, sino de un estado de ánimo que el futbolista no puede separar de su condición. La UD Logroñés empató en Las Gaunas frente al Arenas. Empató y pudo perder, aunque también pudo ganar. Pos ocasiones, desde luego, pero este equipo ha entrado en una dinámica en la que el error lastra. En ataque, porque con nueve ocasiones marcas una vez. El resto quizá no sea errar, pero si falta de puntería, concepto que ayer salió a relucir. Y ese error, pero defensivo, le hace encajar goles impropios de la categoría, que luego le obligan a buscar la heroica y este equipo no es de ganar por casta. Tendrá otras virtudes, pero esa sigue escondida.

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Había hablado el miércoles Sergio Rodríguez de rotaciones. Cuatro días después, el técnico presentó su revolución más importante desde que comenzó la temporada. Prescindió de Ramiro, de Carles Salvador (había jugado todos los minutos), de Marcos André, de Iván Aguilar y de César Remón. Nuevos protagonistas para ejecutar un viejo guión: el de final feliz. No lo hubo. Borja recuperó la sonría, al igual que Ñoño; Carlos García disfrutó de su primera titularidad en Las Gaunas y Pablo Espina volvió a ser el hombre en punta.

UD Logroñés
Miguel, Santos, Caneda, Borja Gómez, Paredes, Muneta (Salvador, 68), Arnedo, Carlos García (Aguilar, 82), Ñoño, Rayco y Espina (Marcos André, 61)
Arenas
Txemi, Camus, Zumalakarregi, Luna. Royo, Matador, Uranga, Cristóbal (Lozano, 73), Jonxa, Villa (Jordan, 50) y Ontiveros (Dani López, 59)
Goles
1-0, m. 66. Rayco; 1-1, m.70. Uranga
Árbitro
Pardeiro Puente. Colegio Cántabro. Amonestó a Paredes, Camus, Cabero, Cristóbal y Luna.
Incidencias
Municipal de Las Gaunas. 2.687 espectadores

Otro escenario. El Arenas también contribuyó porque no fue ese equipo hundido de líneas que se presumía, sino que quiso jugar. Y cuando alguien desea jugarle a la UD Logroñés puede asustarle. No mejora defensivamente este equipo, que estuvo a punto de conceder un gol de esos llamados absurdos, pero el parsimonioso remate de Jonxa tuvo respuesta en Santos, que despejó el cuero cuando los vascos celebraban el gol.

El hecho, es que la UDL no ganó ayer y eso genera nervios y cansancio fuera del vestuario

Sergio Rodríguez buscaba ritmo, anhelaba y anhela dar el paso que le incluya entre los cuatro mejores, pero los cambios no posibilitaron que este equipo tuviera más ritmo. Necesita movimiento, que el balón circule con más rapidez, que la precisión le permita ir superando líneas. No es así, cualquier detalle impide cuatro pases ligados. Ahora bien, cuando los encuentra, desarbola a cualquier rival. Lástima que tenga que verse con el agua al cuello para atrincherar a su oponente, lástima que ese aumento de intensidad y de ritmo llegue al final de los partidos, cuando el tiempo apremia.

Desarbola cuando aparecen jugadores como Muneta y Rayco. Su primera conexión dejó al canario en el mano a mano con Txemi. Córner. Muneta remató a su salida y pudo marcar, pero el balón se topó con Matador cuando caminaba hacia las redes. Txemi volvió a emerger cuando Ñoño le buscó las bisagras de su cuerpo con un balón roscado al palo largo. Tampoco. Y antes de esa serie, que pudo parecer extensa, pero que apenas duro unos minutos, Carlos García pudo marcar por la escuadra. Unos centímetros en la precisión le privaron del éxito. Aun sin ritmo, la UDL había sido superior, pero para ganar partidos en este grupo de difícil calificación se necesita algo más que calidad y zarpazos aislados. Cuatro ocasiones, ningún gol. Mal asunto.

Por contra, es necesario muy poco para superar a Miguel, último guardián de la portería riojana. Rayco aprovechó un balón suelto para marcar. Pugna aérea entre Marcos André y Txemi. El blanquirrojo saltó mucho más, pero lo extraño fue que el colegiado concediera el gol, porque de cada mil jugadas como esa, mil se señala falta al delantero. Pitó gol. Lo más difícil se había logrado.

Sin embargo, este equipo no está tranquilo cuando gana por la mínima. Sabe que defiende mal y así, después de un vuelo de balón de Matador ante la pasividad de Carlos García, una triangulación de Royo, Cristóbal y Zumalakarregi (central) donde no estaba Santos, Miguel salvó el remate de Dani López, que se anticipó a Caneda, pero no el segundo remate de Uranga, que le ganó la espalda a Paredes. Un tratado de cómo no defender desde su origen, que se repitió poco después, cuando Miguel evitó el gol a remate de Uranga y Luna estrelló el cuero en el larguero después de que lo tocase Camus.

Con esa inseguridad resulta difícil lanzarse al ataque sin mirar atrás. Ñoño, Carles Salvador y Marcos Andrés pudieron romper el equilibrio, pero no acertaron, fruto del cansancio o de los nervios. El hecho es que no se ganó y eso genera cansancio y nervios fuera del vestuario.

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