El fútbol al que se juega en un despacho

Manual de cómo una secretaría técnica se encarga de recopilar información para anticiparse en los fichajes y ayudar a sumar puntos desde los pequeños detalles

SERGIO MORENO

Logroño. Juan Garagarza iba de un lado a otro con su camión. Ocho horas al día. Hasta que se subió a un avión. Hoy es el responsable de haber logrado el salto del Eibar de Segunda B a Primera, y su reto, desde la dirección deportiva del club armero, es situarlo en competiciones europeas. Asier Garitano es otro hombre milagro. Bajo su dirección en el banquillo sacó a los pepineros de la Segunda B para consolidarlo en LaLiga y disputar una semifinal de Copa. Y siempre lo dice: «Lo realmente difícil es salir de Segunda B, todo lo demás ha resultado más sencillo». Jon Zubillaga es el hijo de un mito del Alavés, pero lo suyo no es darle patadas a un balón. Es el analista deportivo, y con el club de su vida ha pasado de la Segunda B a Primera, a verse en una final de Copa, donde pasa informes al entrenador de turno y a cada uno de los jugadores para que sepan a qué se van a enfrentar y decidan en consecuencia. Manu García, ex de la UD Logroñés, es uno de los que más solicita sus servicios. Da pistas.

De Segunda B a Primera. De un agujero a los altares, en progresión constante que ni mucho menos puede comprenderse por la vía de la casualidad. Y la UD Logroñés quiere replicar estas actuaciones tan salvajes que han protagonizado Alavés, Eibar -equipos contra los que se ha enfrentado no hace mucho tiempo en el Grupo II- o Leganés. Y en todos estos casos de éxito un hecho que se repite: direcciones deportivas realmente fuertes. Que es precisamente lo que anda buscando la UD Logroñés tras la marcha de Carlos Pouso el pasado 7 de febrero.

CARLOS RINCÓN

Entrenador
Presente y futuro:
Tiene un año más de contrato y no hay duda sobre su continuidad.
Pasado:
Hombre de la casa. Técnico del juvenil cuatro años.
Peajes muy costosos
En el origen
De 2009 a 2012 fue el responsable de la dirección deportiva. Fichó bueno, y también muy caro. La entidad pagó el peaje de las deudas del CDL.

«Al final nuestro trabajo consiste básicamente en reducir el margen de error», apunta Asier Sánchez, que trabaja en la secretaría técnica del Barakaldo. Y si algo tienen claro la mayor parte de los clubes de Segunda B es que del pozo solo se sale a través de direcciones deportivas fuertes. «Así ha sido estos últimos cinco años. En 'play off' han estado siempre equipos con buenas direcciones deportivas. Hasta el Huracán hacía un buen trabajo», señala Asier Sánchez. Solo una excepción, «el Lorca, que por no tener, como se vio, no tenía ni entrenador, pero logró subir de categoría». Ya está descendido, junto al Sevilla Atlético.

Al fútbol en pleno siglo XXI, también en Segunda B, se juega en despachos a media luz, frente a un ordenador y unos cuantos folios. Ahí se toman prácticamente todas las decisiones importantes con el objetivo de evitar errores de bulto. Muchas horas de trabajo. Lo dice siempre Juan Garagarza, director deportivo del Eibar: «Nuestro único propósito es acertar, y encima debemos hacerlo antes que nadie, la anticipación es clave para poder fichar lo que necesitamos. Al jugador no le damos mucho tiempo para responder». Por si vienen otros.

Una dirección deportiva fuerte debe ser entendida como parte esencial de un todo, «con una conexión directa y diaria con el entrenador. Para nosotros es muy importante formar un equipo, coordinados y alineados en los objetivos», señala Asier Sánchez. Su labor es ingente. «La Segunda B es una categoría muy especial, única. Ochenta equipos, más de 2.000 jugadores, cada año entran más de 300 futbolistas nuevos, y debemos controlar otros mercados, como la Tercera, la Segunda y por supuesto los juveniles». El caladero de la Segunda B donde trata de pescar Asier Sánchez está superpoblado, pero también sobrexplotado, y la categoría se convierte en una auténtica ratonera: «Tenemos que llegar a muchos más sitios con muchos menos medios y recursos». Es el eterno problema de la Segunda B: una categoría profesionalizada por la competitividad de los clubes pero sin los recursos profesionales con los que debería dotar la Federación Española de Fútbol a quienes compiten en ella. La gran olvidada.

Porque la formación de las direcciones deportivas en la mayoría de clubes de Segunda B no es, por ejemplo, la del Sevilla, con quince personas analizando todo, apoyados en el Big Data o el análisis de datos avanzados para tomar decisiones. Un director deportivo, un par de colaboradores para ver al próximo rival, y hasta el entrenador recorriendo campos para observar aquello que necesita para hacer mejor su trabajo, los pequeños detalles deciden.

En Segunda B se sigue tirando de boli, a pesar de que 'Wyscout' ha facilitado en algo la tarea. «Tenemos que conocer a todos los jugadores. Es nuestra labor», indica Asier Sánchez, que explica cómo se ficha a un jugador en los clubes de referencia de Segunda B, donde también incluye a la UD Logroñés. «Vemos a cada uno de los 80 equipos entre 20 ó 30 veces por temporada. Y sacamos datos individualizados de cada jugador», explica. Ponen notas a todos, y añaden comentarios. Y por cada posición se pasan hasta doce nombres diferentes en un exhaustivo examen con filtros determinados previamente: edad, trayectoria, número de 'play off' disputados, minutos jugados, lesiones de más de una semana de duración... y hasta aspectos más personales. «Todo, no podemos fallar». Aunque todos fallan. «El equipo que en invierno ficha a más de dos jugadores es porque se ha equivocado». Y una máxima compartida por todos, «jamás se ficha a un jugador al que al menos no se ha visto dos veces en directo», señala Garagarza. Por eso, el pasado domingo había más de cincuenta ojeadores en el Sardinero. Asier Sánchez entre ellos. Cualquier director deportivo de prestigio sabe que la información es poder. Es la que le permite anticiparse al resto, ganarle el juego a un mercado muy competitivo repleto de trampas. «Por eso establecemos una metodología de trabajo, y así en abril y mayo tener parte del trabajo para el año que viene cerrado». El 15% de los fichajes ya están cerrados. El ascenso del año que viene se gana ahora.

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