DE LA ESPADA A LA PUERTA GRANDE

Trece días faltan para que comience la Liga. Dos semanas de trabajo y varios partidos más, incluido el de presentación, en Las Gaunas, frente al Huesca. Y la UD Logroñés encara estas dos semanas con mucho por hacer, más en los despachos que sobre el césped, porque en este último escenario se trabaja a pleno rendimiento con el material que se pone a disposición desde los despachos. No es un caso aislado el riojano, pero sí que es preocupante porque es reiterativo. Cuatro espadas. En el mundo del toro, la espada acaba por abrir la puerta grande en la mayoría las faenas. En el mundo del fútbol, el gol es la suerte suprema, la que diferencia el éxito del fracaso porque el respetable recuerda mejor los triunfos y derrotas que el fútbol.

Fue Carlos Pouso quien acuñó la frase «cuatro espadas». Es lo que faltaba a la UD Logroñés hace varios días y de lo que sigue adoleciendo. El sábado, Juanjo Guerreros, aludía a ese naipe con su imagen y una frase: «No digo más». Evidentemente, director deportivo, vicepresidente y entrenador son los que más saben acerca de esos cuatro espadas que han calado en el aficionado, pero que después de ilusionarse con ellos los desea ver con la camiseta blanquirroja.

La UD Logroñés trabaja en el fichaje de un delantero centro de verdad, un media punta, un medio centro defensivo y un defensa. Esas son las cuatro famosas espadas, a las que hay que poner nombre y cara. Con algún matiz, pero es la base de la búsqueda. Escuchando y leyendo a ambos dirigentes da la sensación de que esos cuatro fichajes están cerrados. Lamentable sería iniciar la temporada por cuarto año consecutivo sin un nueve de referencia. La UDL juega bien al fútbol, pero sufre con el gol. Lo demostró ante el Mirandés. En pretemporada se ha alimentado el gol de las acciones a balón parado, pero necesita algo más para intentar cuajar una faena que le abra la puerta grande, que es la pelea por el ascenso y el ascenso en sí. La misma historia de cada verano.

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