La UDL encara su día perfecto

Pablo Espina, que regresa a Asturias, salva la entrada de Ñoño en una sesión de esta semana en el Mundial'82./Fernando Díaz
Pablo Espina, que regresa a Asturias, salva la entrada de Ñoño en una sesión de esta semana en el Mundial'82. / Fernando Díaz

Los riojanos aspiran a un triunfo que les coloque a seis puntos de la segunda plaza

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Es un partido determinante. Así calificó el viernes Sergio Rodríguez el choque entre Caudal y UD Logroñés (18.30 horas, TPA TV). Y lo es. Se miden quinto y último clasificado. Pensar en la tabla sería un gran error. Mejor es no olvidar que este club, que no equipo, ganó en Las Gaunas y aquella derrota, unidas a tres más generó la mayor crisis deportiva de la temporada. Ganar. Es el gran reto. Este Caudal es otro Caudal, con otro entrenador y otros jugadores.

Mieres es ciudad de mineros, de hombres curtidos con el pico y la pala, de hombres que veían poco la luz natural, de hombres hechos a sí mismos en la dureza de un oficio inherente a Asturias. El Caudal, que en julio cumplirá 100 años, es un club curtido. El pico y la pala no falta en su escudo. No olvida ni su origen ni su presente. Un club que suma títulos en Tercera, pero que sobrevive en Segunda B. Economía de guerra, la que ha dejado el adiós de la minería en la comarca.

La UD Logroñés no viaja en busca de petróleo. Ni siquiera de carbón. Busca puntos para engordar su botín, porque febrero es mes de llenar el granero ante lo que se avecina en marzo y abril. Al Caudal le siguen en la lista Lealtad y Osasuna. El mismo silo que en la primera vuelta, pero ni en septiembre ni en octubre hubo cosecha. Una tormenta inesperada se la llevó. Y entonces, sus rivales también se debatían en plazas de descenso. «No podemos fiarnos de ningún adversario, tampoco del Caudal, aunque vaya último», recalcaba el técnico. Sabe que es un partido trampa. Ganar es lo lógico, la obligación. Perder significaría un trauma que podría derivar en un drama. Incluso en la aparición de viejos fantasmas. La UD Logroñés no se puede permitir caminar hacia ese horizonte.

Si la UD Logroñés piensa que se mide al colista del grupo, cometerá un gran error

Es posible que llueva, que el césped artificial haga que los controles sean más complejos e incluso que el cielo negro llegue a asustar, pero la calidad diferencia. La UDL es superior, si bien el escenario demandará brega y pelea. El carácter minero del Caudal las asegura. Si los riojanos no son capaces de coger el pico y la pala, menos lo serán de exprimir su mayor calidad. «El Caudal ha cambiado bastante respecto a la primera vuelta. Es un conjunto más intenso», analiza Sergio Rodríguez. Nada menos que once jugadores se han ido y otros tantos han llegado. Josu Uribe tomó el mando en noviembre en sustitución de Paco Fernández. Ocho partidos, cuatro en casa. Un gol a favor, un gol en contra. No ha perdido en el Hermanos Antuña. Pero tampoco ha ganado. Ahora bien, a la UDL le penaliza también el empate.

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El duelo no sólo es deportivo, sino también psicológico. Javier Álvarez, Titi, regresa a la competición 364 días después de lesionarse en Las Gaunas frente al Zamudio. Lo hace, además, en su tierra, antes sus 'paisanines'. Un motivo más para ganar. El mental. Titi inyecta la ilusión de quien, casi, debuta. Y Chamorro viaja en busca de aportar ese fútbol que hasta ahora no existía en la UDL.

El empate del Racing en Tafalla (1-1) y la derrota del Mirandés en Lezama (2-1) también son refuerzos anímicos. Ya no son dos lejanas piedras en el camino hacia el play off. Si hoy gana la UDL, los mirandeses estarán a seis puntos y los cántabros, a dos. Los tres han perdido seis partidos. La diferencia está en maldito empate. Y la mente, su fortaleza, también afecta al Caudal. «Es un encuentro de muchos minipartidos. Primero, el de un Caudal agresivo, vertical y de segundas jugadas. Después, el del un rival con tres atacantes descolgados en busca del contragolpe. Si somos capaces de aguantar e incluso de ponernos por delante, lo acusarán anímicamente», indica Sergio Rodríguez. Es decir, minar la mente local hasta agotarla, aunque el paso de los minutos también puede jugar en contra de los riojanos. Arma de doble filo un día que puede ser perfecto.

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