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La UDL gana con solvencia al colista en un partido en el que brilló Rubén Martínez con un doblete, con golazo incluido, volvió Titi un año después y Miguel respondió de forma soberbia a las intentonas asturianas

Luismi Cámara
LUISMI CÁMARALogroño

No pudo sacar más provecho la UD Logroñés de la jornada de este fin de semana. El equipo riojano cumplió con lo que le tocaba y, además, sus rivales en la lucha por las primeras plazas tropezaron. La consecuencia: los blanquirrojos se meten cuartos, objetivo mínimo en el sueño por el ascenso a Segunda B, a dos puntos de la tercera plaza y a seis de la segunda.

El líder, el Sporting B, cayó ante el Izarra; el Mirandés perdió contra el Athletic B, que también se postula para el 'play off'; el Racing de Pouso empató con la Peña Sport; y Burgos y Real Sociedad acabaron en tablas. Y todo esto fue bueno porque la UDL ganó al Caudal, porque dio validez con su triunfo a los fallos ajenos.

Sacó provecho de un partido que Sergio Rodríguez consideraba trascendental ante el colista de la categoría. Lo hizo con la seguridad de un equipo en racha, que ya alcanza la novena jornada consecutiva sin perder, que se muestra hecho y que ha sumado en el mercado de invierno el talento de un Rubén Martínez al que le ha costado nada demostrar su rentabilidad. Un gol de picardía y habilidad y otro que, si lo marca una estrella de nivel mundial, se repetiría mil veces por todas las televisiones repartidas por el planeta.

Y eso que la tarde estaba gris en Mieres. Triste, lluviosa. Y el partido comenzó así, con pesadez en las piernas y oscuridad en las ideas por parte de los dos contendientes. Poco o nada pasaba y ninguno de los dos porteros se veía forzado a mostrar sus habilidades. Si acaso, era la UD Logroñés la que pretendía tener más el balón, fiel a los mandatos de Sergio Rodríguez.

No había pasado prácticamente nada sobre el césped de hierba artificial del Estadio Hermanos Antuña. Pero el cronómetro llegó al minuto 12, y apareció Ñoño para inventarse un sombrero por la zona izquierda del medio campo, avanzar y dar un pase hacia el centro, donde apareció Rubén Martínez, que acompañaba con inteligencia la jugada. Ganó metros con rapidez y espacio para encarar a Óscar Santiago y picarle con habilidad el balón, que acabó entrando suavemente en la portería local. Un gol estupendo, por la calidad del contraataque y por el valor que suponía para un conjunto riojano al que todo (menos el tiempo) le sonreía en la tarde de domingo.

El Caudal intentó buscar el empate, obligado por la necesidad, pero sin demasiados argumentos para meter el miedo en el cuerpo a su rival.

Se acercaba el descanso bajo la intensa y cansina lluvia cuando Rubén Martínez recogió el balón en el codo derecho del área. Minuto 41. Encaró y disparó con la pierna izquierda. El balón salió con virulencia de su pie y cogió una curva que se coló por la escuadra del cancerbero asturiano. Sin duda, el golazo de la jornada.

Dos de dos para Rubén y para la UDL. Máxima eficacia y partido más que encarrilado en la primera mitad.

Siguió el choque bajo el agua y, por fin, llegó el primer disparo entre los tres palos del Caudal. Fue Niko, en una falta con la que no consiguió sorprender a un atento Miguel.

La respuesta blanquirroja fue otra vez contundente. Ñoño tiró de picardía en el minuto 53 para pillar descentrada a la defensa local y su tiro raso y cruzado desde el codo del área pequeña fue empujado por Calahorro a puerta en su intento imposible por despejar.

La UDL seguía con una efectividad inmejorable.

Tocaba ahora dejar pasar los minutos, mantener la puerta a cero y evitar lesiones para cerrar una tarde perfecta. De hecho, fue aún mejor cuando el técnico visitante decidió dar entrada a Titi, que volvió a vestir la elástica blanquirroja 364 días después (se lesionó en Zamudio el 12 de febrero del año pasado) y se convierte en otro refuerzo más, fundamental para ayudar en la parte más importante de la temporada.

No hizo demasiado el Caudal para poner en peligro los tres puntos. Puso ganas, intensidad e interés para no hundirse, pero su posición en la tabla no es casual. Sus recursos no dan para mucho más.

Y cuando fueron capaces de acercarse a la portería riojana, la respuesta de Miguel fue excepcional. Primero, en el 74, realizó una gran intervención al disparo lejano, potente y ajustado de Niko y, después, reaccionó con rapidez para salvar de forma soberbia el rechace recogido por Polaco. El córner posterior completó la triple sublime actuación del capitán blanquirrojo. Echaba todo lo que le quedaba al Caudal.

La UDL volvió a espabilar tras unos minutos de demasiada tranqulidad, pero un nuevo error de Arnedo volvió a dar al histórico equipo asturiano la oportunidad de, al menos, lograr un tanto para dejar un marcador honroso.

Pero ni eso le consintió Miguel. Su parada al estilo de un portero de balonmano al disparo a bocajarro de Prieto volvió a ser fenomenal. Pese a que el último cuarto de hora de sus compañeros pecó de exceso de relajación, el guardameta logroñés no se concedió un segundo de descanso y se convirtió en uno de los destacados de la UDL.

La seguridad que aportó (y que aporta siempre) el capitán es un valor más para un bloque que ya asusta a los rivales y no hizo más que añadir otro punto más a una tarde repleta de buenas noticias.

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