La decepción se viste de blanco y rojo

Hasta el 90. Llegaron a Tafalla con ilusión, y hasta el 90 celebraron la victoria, pero al final, una nueva decepción. /
Hasta el 90. Llegaron a Tafalla con ilusión, y hasta el 90 celebraron la victoria, pero al final, una nueva decepción.

Unos 400 seguidores riojanos fueron a buscar una victoria que se truncó en el 90

S.M.L FERNANDO DÍAZ

Unos 400 seguidores riojanos sintieron la llamada de su equipo. Se cogieron el coche y pusieron camino hacia Tafalla con la intención de ayudar a su equipo a sumar una necesaria victoria ante el colista del Grupo II. Había motivos suficientes -tras superar el domingo pasado al Racing de Santander- para reconocer que había llegado el momento de lograr un segundo triunfo de forma consecutiva y mirar con cierto optimismo hacia los puestos de play off de ascenso, justo cuando se está a punto de poner fin a la primera vuelta del campeonato.

Pero nada más lejos de la realidad. En el minuto 90 de partido, la cuestión quedó resuelta más hacia el lado local, que logró empatar sobre la bocina para enfado de una afición desplazada que mostró al término del encuentro su malestar por una nueva decepción, por un mal resultado, que deja su esfuerzo de movilización reducido a los más incondicionales, que vuelven a estar tocados por los malos resultados.

Algunos aficionados tomaron la decisión de pitar a sus propios jugadores cuando estos se fueron al centro del campo para agradecerles su esfuerzo. Sin embargo, la gran mayoría decidió abandonar en silencio el San Francisco de Tafalla, un silencio tan solo roto por la frustración evidente de una opinión generalizada tras el empate de ayer: «No estamos en condiciones de optar al 'play off'. Estos errores defensivos nos condenan, y no se mejora».

Al menos, los más madrugadores pudieron aprovecharse de la Tafalla más gastronómica en una rápida pero deliciosa ronda de pinchos por los principales bares de la calle central de la localidad navarra. No pudo ser muy larga la ronda dado que el partido comenzó antes de la hora de tomar café, un hecho que se retrasó hasta el descanso y que sirvió para calentar el cuerpo en una tarde fría, lluviosa y triste por el resultado final.

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