DEBILIDAD Y CRISIS

La UD Logroñés jugó como nunca y perdió como en los últimos tres partidos de Liga. Frase robada y modificada que refleja lo que ayer ocurrió en Villaviciosa, donde la UDL posibilitó el primer triunfo en casa del Lealtad. Jugó un gran fútbol, sobre todo en la primera mitad; tuvo muchas más ocasiones (su rival, dos); fue superior; disfrutó de la posesión y protagonizó un monólogo por momentos. Todos los elogios del mundo. Pero perdió y aquí vale ganar.

Sin embargo, este partido confirma la realidad que despreden los malos resultados: crisis. La primera. Y queda patente al escuchar a Sergio Rodríguez al hablar de «todos». «Tenemos claro el camino: trabajar y confianza y que todos aportemos. Todos, en todos los aspectos. Entonces sí nos irá bien. Si se nos descuelga gente tendremos más problemas, pero esperemos que no; y si así es contaremos con los que estén».

Asegura que de momento no tienen queja de nadie, pero el disparo es claro. Y Rodríguez no es de los que hablan fuera del vestuario.

La UD Logroñés es un equipo débil en ambas áreas y lo paga. Frágil defensivamente e imberbe ofensivamente. Si Marcos André hubiera marcado en el primer minuto, el partido hubiera sido totalmente diferente. Sin embargo, la responsabilidad no hay que cargarla sobre las espaldas de un chaval de 20 años. Aunque Sergio no personaliza, es evidente que algunos de los jugadores (sobre todo los que han llegado) no están cumpliendo con las expectativas que generan sus nombres y que el equipo se mantiene gracias al bloque de la pasada campaña. La Copa ya desnudó a algunos de ellos.

Es la primera crisis. Por fortuna, las distancias son mínimas y queda mucho tiempo. Hay que ver cómo encaja este disparo el vestuario. Sus errores defensivos anulan su buen fútbol; su falta de acierto en el remate le priva de puntos. Pilares sobre los que se apuntala el fútbol.

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