SEGUNDA DIVISIÓN B

«La UDL tiene que crecer y quizás soy un freno»

Carlos Pouso, durante la comparecencia en Las Gaunas en la que anunció su fichaje como nuevo técnico del Racing de Santander.
/JUSTO RODRIGUEZ
Carlos Pouso, durante la comparecencia en Las Gaunas en la que anunció su fichaje como nuevo técnico del Racing de Santander. / JUSTO RODRIGUEZ

Carlos Pouso se despidió de la UD Logroñés después de tres años y ocho meses como técnico y director deportivo para fichar por el Racing

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA / V. SOTO LOGROÑO.

Carlos Pouso cerró la puerta ayer a 1.350 días vestido de blanquirrojo. Tres años y ocho meses después, el técnico de Lejona se despedía con una rueda de prensa en Las Gaunas tras haber dirigido al club durante 101 partidos oficiales y regido la dirección deportiva, después de abandonar el banquillo, otros 15 meses. En su haber, dos clasificaciones para el 'play off'. En su debe, el ascenso a Segunda División no ha llegado. Es decir, los hitos de la corta historia de la UDL se deben a Carlos Pouso, pero no ha cumplido con la exigencia que se autoimpuso desde el primer día. Y tampoco ha ocultado en ningún momento que supuso un fracaso, porque era su gran reto en Logroño.

Desde esta mañana, Pouso entrena al Racing de Santander, un equipo que milita en el mismo grupo de Segunda B que la UD Logroñés y a la que aventaja en cuatro puntos. Un rival directo en el sueño blanquirrojo que ahora se verá reforzado por el muñidor de la plantilla riojana. Y en el horizonte, una fecha: el próximo 29 de abril, cuando la UDL visite en la trigesimosexta jornada de liga al Racing con el 'play off' de ascenso como posible telón de fondo. «Rivales directos son todos; será superdirecto», decía ayer Pouso, que tiene mucho que agradecer al club, pues ha sido generoso. Otro, quizá, no le hubiera permitido firmar por un rival directo.

Pero eso es futuro y ayer, el extécnico y exdirector deportivo blanquirrojo habló de pasado. «Tenía claro que ésta era mi última temporada y mi intención era acabarla», explicó. En ese sentido, aseguró sentirse «disgustado» porque hubiese «querido finalizar» su contrato pero que «una buena oportunidad, un caramelo» apareció en forma de oferta del Racing de Santander. «Pero puede ser envenenado», sentenció.

LAS REACCIONES Carlos Pouso Exdirector deportivo de la UDL «Tenía claro que ésta era mi última temporada y mi intención era acabarla. Es un disgusto no finalizarla» «Es un caramelo, quizá envenenado, pero un caramelo. El lunes se dio el primer contacto» «Me ha permitido todo. La ciudad y el club tendrían que hacerle un monumento» «Me llevo un recuerdo imborrable. Me voy alegre y triste porque dejo grandes amigos»

Aunque desde hacía varias semanas muchas voces unían el destino de Carlos Pouso y de la entidad montañesa, el de Lejona se mostró tajante: «La oferta del Racing es de ayer [por el lunes]», recalcó. «Hace 10 días, el Racing me llamó, a través de Pachín, para interesarse por dos jugadores Sub'23 y yo les dije que no. Más allá de esto, ni él me desliza una oferta ni yo me dejo caer. Es mi palabra y yo no miento nunca. El día que me pilléis en una, me lo echáis en cara», insistió. En ese sentido, hizo hincapié en una idea: «He tratado de ser un hombre honesto desde el primer día y he sido honrado a carta cabal».

Para él, la llamada de la entidad cántabra coincidió con el cierre del mercado, un buen momento de la UDL y una situación personal en la que no quiso abundar. «Me podía haber ido a otro grupo, pero por un tema persona y por mi salud, y hasta ahí puedo leer, he elegido Santander», sentenció antes de admitir que había cubierto un «ciclo» y tenía que buscarse «la vida». «No quiero molestar, tengo una oportunidad y la quiero aprovechar», añadió. Él ve su nuevo destino como un cambio radical: «Dejo una situación de confort para volver a bajar a la arena, donde embisten los toros». Y la Unión Deportiva Logroñés de Sergio Rodríguez como un proyecto asentado. «La situación del equipo ahora mismo es excelente. Hay gente preparada para tomar decisiones de calado. Y no digo que antes no lo estuviera, pero ahora puede volar sola», aseguró. «La UD Logroñés tiene que crecer más y quizás yo soy un freno», dejó caer en la rueda de prensa.

No hay traspaso

Su salida, eso sí, no dejará ni un euro en las arcas de la entidad blanquirroja, todo lo contrario de lo que ha ocurrido con futbolistas que han tenido otras ofertas y que han debido pasar por caja. Siempre defendió que el club tenía que ingresar por sus ventas. En el pasado y en el futuro, porque así piensa también de Marcos André. Con él, no ha defendido es política, ni el club se la ha exigido. «Tenía mi contrato y, si me hago fuerte, me tenían que echar, algo que no iba a suceder», explicó. «Si el club hubiese exigido mi cláusula, estaría aquí hasta que concluyera mi contrato. Es impagable... y yo no valgo eso», sentenció aunque sin entrar en el meollo de la cuestión, esas cantidades, alejadas del nominal de las cláusulas, que él sí que ha negociado con clubes para la salida de jugadores. «Agradezco la diferencia [de trato], pero no hay que dar pábulo a esto», añadió. «Pueden sorprenderme ahora pidiéndome dinero, pero creo en la palabra de la gente de la UDL y no me ha pedido nada. Yo me hubiese marchado tan tranquilo al dejar de entrenar y fue Félix [Revuelta] el que se empeñó en que me quedase», añadió.

Pouso, que ha ejercido como técnico y director deportivo durante tres temporadas y media, también quiso hacer pública su buena sintonía con Sergio Rodríguez. «Llevo tres años y medio con él y ha habido cero problemas. Hemos ido de la mano para lo bueno y lo malo y seguimos yendo, porque a Sergio le tengo mucho cariño», apuntó antes de apostar por la ironía al indicar que los buenos jugadores «son los que ha fichado Sergio y los malos son los míos». «No ha habido ni una sola disputa entre Sergio y yo, pero cuando un equipo no gana, se habla mucho», analizó el vizcaíno.

Respaldado por un grupo de futbolistas (Titi, Muneta, Miguel Martínez, Santos y Paredes), pero sin Sergio Rodríguez («no ha podido venir por un asunto personal», justificó), Carlos Pouso explicó que la del Racing de Santander era sólo una de las numerosas ofertas que han estado sobre su mesa. «Nunca he tenido tanto interés de tantos equipos, ni cuando he ascendido, como si no hubiera más entrenadores que Carlos Pouso. Conmigo, el fútbol ha tenido memoria», aseguró.

Pouso también quiso mostrar su cariño a Félix Revuelta: «Me ha permitido todo y le agradecerá eternamente su confianza. Creo que la ciudad y el club tendría que hacerle un monumento. Ojalá no se vaya nunca porque ha tenido un ciento de ofertas. Espero que nadie le mate», explicó en lenguaje directo, propio de su verbo.

Y también se acordó de la ciudad y de la afición, con las que ha tenido sus más y sus menos. Ha evolucionado en su pensamiento, pues cuando ocupa el banquillo siempre aludía a la presión existente fruto de tiempos pretéritos. «Me llevo un recuerdo imborrable», dijo. «Me voy alegre por un lado y triste por otro porque dejo grandes vivencias y muy buenos amigos», aseguró antes de que las lágrimas, por primera y única vez, no le dejasen continuar.

Hoy es día de sonrisas. Comienza una nueva etapa en Santander. Y en la UDL están también preparados, porque como dijo Carlos Pouso, pueden volar ya en solitario, como han demostrado ya.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos