LA UDL CAMBIA SU FÓRMULA

Marcos André, Pablo 
Espina y Jaime Paredes 
celebran uno de los tres 
goles del brasileño. 
:: fernando díaz/
Marcos André, Pablo Espina y Jaime Paredes celebran uno de los tres goles del brasileño. :: fernando díaz

Los riojanos logran su victoria más amplia de la Liga el día en el que su fútbol no brillaLa UDL supera al Izarra, que se adelantó por dos veces, y acaba la primera vuelta a tres puntos de las plazas de 'play off'

JOSÉ MARTÍNEZ GLERA

LOGROÑO. ¿Jugar bien y no ganar o jugar no tan bien y ganar? Es el eterno debate que la UD Logroñés refuerza tras la victoria que logró ayer sobre el Izarra (5-2), la más abultada de la temporada. No es el único interrogante que deja un duelo en el que el cuadro navarro se adelantó por dos veces merced a los reiterados errores riojanos, pero en el que los locales lograron dominar por un día una de sus grandes carencias: la del acierto rematador. Cerrar el círculo, es decir dominar también su propia área, no está a su alcance y quizá nunca lo esté, pero aún así, este equipo irregular, apasionante y decepcionante a partes iguales, concluye la primera vuelta a tres puntos de las plazas de ascenso. Un dato que invita al optimismo; otros llevan al aficionado al pesimismo.

5 UD LOGROÑÉS

2 IZARRA

UD Logroñés
Miguel, Santos, Caneda, Zubiri (Borja, 11), Paredes, Remón, Carlos García (Marcos André, 49), Muneta, Espina, Rayco y Aguilar (Arnedo, 72)
Izarra
Iricibar, Eguaras, Cacho, Mastresalas, Casado, Eneko, Yoel, Cisneros (Javi Bolo, 79), Hinojosa, Bruno (Manny, 72) y Laborda
Árbitro
Ávalos Barrera. Ayudado por Villaseñor y Montoro. Amonestó a Carlos García, Santos, Remón e Iván Aguilar, por la UD Logroñés; Bruno, por el Izarra.
Goles
0-1, m. 10. Yoel remata de cabeza solo, al borde del área pequeña, tras un saque de esquina; 1-1, m. 16. Paredes marca de disparo lejano, tras un córner; 1-2, m. 49. Yoel remata de cabeza, después del saque de una falta lateral; 2-2, m. 54. Marcos André remata de cabeza a la salida de un saque de esquina; 3-2, m. 68. Marcos André recibe dentro del área y supera con un poco de fortuna a Iricibar; 4-2, m. 80. Marcos André se anticipa a la zaga navarra y marca desde dentro del área tras un centro lateral de Santos; 5-2, M. 82. Muneta marca de volea tras pase desde la izquierda de Marcos André.
Incidencias
Las Gaunas. Decimonovena jornada de Liga. 2.634 espectadores. Llovió durante el partido

A esta UDL pueden comenzar a sonarle a ironía las muchas alabanzas que llegan a su juego. Es verdad que práctica un fútbol poco habitual en esta categoría, pero las exigencias del pozo que es la división de bronce no priman el sino el aprovechamiento del error o el oportunismo. Esa fue la puerta que cruzó ayer el Izarra y que hizo tambalear los frágiles cimientos blanquirrojos.

Cuando un equipo es muy débil a balón parado y en el rival hay jugadores avispados en esas acciones, cualquier jugada de estrategia solo puede acabar en gol. Yoel Sola era antes de llegar a Las Gaunas un jugador que arrancaba desde segunda línea y que se sumaba cuando el balón parado mandaba. Marcó los dos goles del Izarra. Adelantó por dos veces a su equipo en un escenario esperpéntico. No era la primera vez que el Izarra ganaba a la UDL a balón parado. Sólo necesitó de una segunda oportunidad para que Yoel se fuera de la marca de Remón. Gol. Y la UDL defendió ese córner con diez porque Iñigo Zubiri se había lesionado y aún no había ingresado su sustituto. No porque no hubiese podido hacerlo, sino por dudas. Calentaron tres jugadores: Borja, Sotillos y Arnedo. El primero, que no entró en el once tras la sanción de Ramiro, fue el elegido. Eso sí, sabe que no pasó el corte del once.

Marcos André, con tres goles en 40 minutos, evitó la derrota y unas vacaciones tristes

Para ese instante, minuto 10, la UD Logroñés jugaba mejor que su rival. Espina había podido marcar, pero la realidad era que un equipo con dos líneas de cinco defensas (en ocasiones seis) y cuatro centrocampistas mandaba en el marcador de un campo que no favorecía para nada su juego.

Sin embargo, el Izarra era uno los equipos más goleados antes de aparecer en Logroño. Jaime Paredes aprovechó sus carencias a balón parado para empatar el partido en una acción de estrategia que no salió como estaba planteada, pero que acabó con un espectacular gol desde más de 25 metros. Qué más da. Caprichos del fútbol, como lo fueron también que el balón parado mandase ante la falta de fluidez en movimiento. Remón contemporizaba; Carlos García, que desaprovechó una gran oportunidad ayer, dejaba destellos de calidad, pero también de parsimonia, algo que esta categoría no perdona; Muneta no aparecía; Rayco, escorado a la izquierda, se sentía enjaulado; Espina no tenía continuidad en su juego; y Aguilar caía tanto a la banda que se olvidaba de estar en el área a la espera de algún balón. Solución: recurrir a la estrategia.

Lo sabía el Izarra. Yoel se anticipó a Remón en los primeros minutos del segundo periodo a la salida de una falta lateral, bastante lejana. Remate de cabeza, parábola y posición adelantada de Miguel. Gol. Otro error, otro tanto. Dominado en su área una vez más. ¿No se pueden cambiar marcas sobre la marcha? ¿Un jugador de 1,75 frente a uno de 1,85 metros? Efectivamente, es tiempo de análisis.

La fortuna que ha faltado en otros partidos llegó ayer. A Sergio Rodríguez se le achaca que le cuesta reaccionar en el banquillo. Ayer movió piezas, dio entrada a Marcos André nada más verse con la soga al cuello por segunda vez. Y de reo, el equipo riojano pasó a verdugo. El brasileño, que vuelve a cargar una temporada más con la presión de marcar los goles de este equipo por el poco y perenne acierto en la política de fichajes del club en una demarcación vital, se elevó hasta el negro cielo para girar su cuello y conectar con el cuero. Como ante Osasuna, se convertía en salvador. Cuarto gol a balón parado del partido. Duelo de pizarras o presos de los errores.

André no sólo marcó, sino que su inclusión cambió las piezas blanquirrojas sobre el tablero. Rayco se liberó de las cadenas que le ataban a la banda y apareció por el centro. Su primer arrancada acabó con una apertura a su derecha para que Marcos André marcase con un poco de fortuna. Cacho desvió su tiro y alejó el balón de Iricibar. Del pánico al alivio en apenas veinte minutos.

El brasileño quería más. Deseaba reivindicar que es el nueve de este equipo. Tiene el gol en su cabeza. Por aire y por tierra. Cae a la banda, pero no olvida que su hábitat es el área. Es la gran exigencia del delantero. Y en su hábitat es listo. Movimiento desde el segundo palo para marcar su tercer gol, cuarto del equipo, al aprovechar un centro desde la derecha de Santos. Poco después, André se convertía en asistente para que Muneta colorease otro partido gris. Eran momentos de más fútbol ante un Izarra roto y desconcertado hasta tal punto que Iricibar, su portero, lanzó una falta al borde del área con el 3-2 en el marcador. Tan sorprendente como ver que mandó el balón a la grada, muy escorado a la derecha de Miguel. Punto y final. Se ganó. ¿Y el fútbol? Se apela al buen fútbol cuando no se gana.

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