Cabezas bajas en la hora de la despedida

Silencio en la grada. La grada de Las Gaunas estuvo silenciosa durante muchos minutos en el segundo                 tiempo, cuando el Barakaldo achuchaba y no había respuesta de los locales./
Silencio en la grada. La grada de Las Gaunas estuvo silenciosa durante muchos minutos en el segundo tiempo, cuando el Barakaldo achuchaba y no había respuesta de los locales.

Jugadores y aficionados eran conscientes de la importancia de una victoria que no se dio

C. F. DÍAZ URIEL

Buena entrada en el campo de Las Gaunas. Al menos eso indicaban los tornos de las puertas en sus datos. 2.903 espectadores, de los que una cincuentena llegaron de Barakaldo y se fueron más contentos con el resultado final que los locales.

Si el equipo blanquirrojo funcionó como tiene acostumbrados a sus seguidores en casa durante casi todo el primer tiempo, el mal juego, y peor final en la segunda parte dio con una grada en silencio y con las cabezas bajas de los jugadores a la hora de despedirse del partido.

Ambiente de jolgorio a lo largo del primer periodo, finalizado con un gol de bandera que puso a la grada en pie. Pero después, en un segundo tiempo para olvidar, los aficionados sufrieron tanto o más que los jugadores, porque desde fuera del terreno de juego se barruntaba ese gol que podía dejar en nada la ventaja riojana.

Y, un día más, se produjo ese final agónico que tanto daño le hace esta temporada a la UD Logroñés. Dos puntos perdidos y silencio. Una forma de despedir un partido que no gustó a nadie.

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