U.D. LOGROÑÉS

La burbuja del trabajo diario

Ñoño juega el balón ante la oposición de Miguel Santos, en el entrenamiento de ayer. :: miguel herreros/
Ñoño juega el balón ante la oposición de Miguel Santos, en el entrenamiento de ayer. :: miguel herreros

La plantilla de la UDL se centra en los entrenamientos, ajena a posibles fichajes

M.G.LOGROÑO.

Martes. Comienza la cuarta semana de entrenamientos en la UD Logroñés. Sin novedades, simplemente trabajo. Sin novedades en el capítulo de fichajes; en el día a día, no es nuevo el contenido, pero Sergio Rodríguez insiste en su credo para llegar al 20 de agosto en las mejores condiciones.

La plantilla blanquirroja vive aislada por la burbuja del trabajo diario. El balón manda en cada entrenamiento desde el 11 de julio. Es el protagonista tanto para trabajar táctica como físicamente. No hay lugar para especulaciones acerca de la composición de la plantilla. «Hemos echado la caña», indican desde la entidad, pero aún no ha picado nadie. Hay ofertas, pero no respuestas. Un mercado de movimientos lentos, a la espera de que agosto vaya consumiendo fechas y los primeros espadas a los que aludía Carlos Pouso asuman el reto de salir a la plaza y cortar las orejas.

La plantilla blanquirroja inició ayer una semana que contempla dos amistosos, los que jugará mañana jueves en Alfaro y el sábado en Laguardia, frente al Mirandés. El segundo es más interesante, pero no concluyente, porque ambas plantillas están en proceso de formación. Ahora bien, el cuadro burgalés es serio aspirante al ascenso a Segunda por múltiples motivos: acaba de descender, su trayectoria en la categoría de bronce ha sido brillante en los últimos años y tiene liquidez para alcanzar económicamente hasta donde otros no pueden o no quieren.

Los blanquirrojos han encajado goles en los tres encuentros que han disputado

Hasta que lleguen esos compromisos, y sobre todo el que cita a la UD Logroñés en Lezama, Sergio Rodríguez sigue insistiendo en sus principios máximos. No le gustó algún funcionamiento defensivo en Anguiano, donde sus hombres cedieron dos goles ante un adversario de inferior categoría, ni tampoco algún pasaje vivido ante el Zaragoza. Como él dijo, «estos partidos sirven de aprendizaje y ejemplo para seguir evolucionando». Es una forma de reconocer que «las cosas» no salieron como esperaba en Isla.

Los pilares del técnico pasan por conceptos muy básicos. Rodríguez no quiere riesgos en el sistema defensivo. Ha encajado goles ante Alavés, Zaragoza y Anguiano. Curiosamente, el de menor categoría ha sido quien más tantos ha marcado, dos. Desterrar riesgos no conlleva jugar al pelotazo, sino que el técnico insiste día tras día en la salida del balón controlada desde la zaga, la posesión del esférico, el cambio de ritmo en el juego cuando se pisa terreno ofensivo, y la definición. Los riojanos marcaron en cuatro ocasiones en Anguiano y una ante el Zaragoza, pero la realidad es que a día de hoy carecen de un hombre de área cuando al preparador le gusta jugar con dos puntas, uno más descolgado que el otro.

Y mientras todo esto ocurre, en el Mundial'82 siguen ajenos a la deriva del mercado. Fichajes paralizados, bien porque no hay acuerdos económicos, bien porque las pretensiones futbolísticas no casan con las empresariales.

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