La batalla de los nervios

Carles Salvador y Zubiri pelean por un balón aéreo, en el entrenamiento del martes. :: fernando díaz/
Carles Salvador y Zubiri pelean por un balón aéreo, en el entrenamiento del martes. :: fernando díaz

La UD Logroñés aspira a aprovechar en Tajonar la mala clasificación de Osasuna, ganar y, de paso, no alterar negativamente su condición anímica

José Martínez Glera
JOSÉ MARTÍNEZ GLERALogroño

Cuando Marcos André remató de cabeza y marcó el segundo gol a Osasuna B, la grada de Las Gaunas respiró. Se temía lo peor después de haber enlazado tres derrotas en Liga y de que el cuadro navarro se adelantase en el marcador en los primeros minutos gracias a un gol de Jordan. La UD Logroñés ganó y puso fin a una etapa dolorosa, la más dolorosa de la temporada.

Meses después, ambos equipos se ven las caras de nuevo (16.30 horas, Tajonar). Además, en un partido diferente, pues no habrá presencia de seguidores de la UD Logroñés por decisión de Osasuna. Más aún. Osasuna sí permite la entrada a sus abonados. Así, los riojanos estarán solos en Tajonar, aunque la inferioridad numérica en la grada ni marca, ni falla ni evita goles. La UDL llega menos necesitada a la cita que en la primera vuelta, pero más exigida, porque ahora ningún equipo puede permitirse tropezar dos semanas consecutivas. Cada punto cobra una relevancia mayúscula. Para Osasuna, también, porque al igual que Caudal y Lealtad se debate entre el descenso y la permanencia. «Esos puntos que te dejas son más difíciles de recuperar porque hay menos margen», admite el preparador.

La derrota del pasado domingo ha cambiado la perspectiva de este encuentro. Con tres puntos más en la saca, el estado de ánimo de la UDL hubiera sido más fuerte si cabe. El Lealtad infligió un castigo inesperado. Por tanto, más duro. «Fue un palo en su momento pero ya estamos bien», afirmaba el viernes el técnico. En el fútbol no se vive del pasado, sino del presente. Así, la UDL tiene la oportunidad de saldar esa deuda que tiene con los equipos de la zona baja de la clasificación. Ha perdido seis puntos frente al Lealtad; tres ante el Caudal, dos contra la Peña Sport y dos más en Vitoria. Trece son demasiados. Osasuna representa la oportunidad de mantener las buenas sensaciones, pero también de ganar. En este juego no se premia ni el fútbol ni la actitud, sino el resultado. Evaluación sobre un frío marcador. Si no es una final, se le parece. Como todos los encuentros que restan. Finales enmascaradas.

Y para jugar finales no sólo se necesita ser mejor, sino estar más acertado en las áreas y sobre todo leer el partido correctamente. Osasuna ya dejó impreso en Las Gaunas un molde alejado de la idea de filial que se tiene por estas tierras. No es un equipo que apueste por el fútbol. En el Municipal tuvo la fortuna de adelantarse, pero no propuso en un partido abierto, sino defensivo, alentado por la victoria momentánea. Aquel fue un duelo de paciencia y el de esta tarde también lo será. Los nervios son otro enemigo. «Tiene buenos jugadores, buenos, jóvenes y capaces de lo mejor y de lo peor. El peligro está en esa condición de impredecible, pero sabemos de su situación y tenemos que saber jugar con ella», indica Sergio Rodríguez. Es decir, jugar con los nervios.

Tres derrotas en los últimos tres partidos alteran a cualquiera. Y sin son cinco en la segunda vuelta, más. Pero si desde el 12 de noviembre has sumado cuatro puntos en trece encuentros (39), puedes enloquecer. Ese es el estado de ánimo de Osasuna que la UDL debe aprovechar. «Es un partido para tener paciencia. Su situación es delicada. No tenemos que regalarles nada. Hay que tener paciencia. El partido no va a durar veinte minutos, sino noventa y pico. Y habrá que estar siempre vivo para intentar jugar con su moral», indica.

Batalla deportiva y psicológica. Pero también para al UDL. Si gana, la mente se habrá reforzado y la derrota ante el Lealtad quedará aislada; si no lo hace, el viaje de vuelta será más largo que los escasos 100 kilómetros que unen ambas capitales. Y la noche, también. Porque la UDL también puede salir nerviosa de Tajonar. Sobre todo si lo hace con derrota. Nadie lo quiere, pero es una opción. Deberá controlar sus nervios durante el partido, para no tener que caer presa después.

Para que no haya dudas, Sergio Rodríguez avanzó el miércoles que Iñigo Zubiri será titular en Tajonar en sustitución de Ramiro Mayor. Una excepción, la de adelantar una titularidad, que refuerza al joven navarro, porque el miércoles probó con Alvaro Arnedo en el centro de la zaga. «Seguramente que sea él [Zubiri] y que lo haga muy bien», alienta Rodríguez, consciente de la importancia de este cambio.

Es la gran variante. Pocas más habrá. La inclusión de Marcos André se traduce en la vuelta del hombre que fue determinante en Las Gaunas, aunque quizá los técnicos sean prudentes en un compromiso que también puede plantear como el de hace quince días, con la velocidad como gran argumento gracias a Ñoño y Rubén Martínez.

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