La Rioja

UD LOGROÑÉS

Miguel continúa en el proyecto

Miguel Martínez (d) corre junto a Bobadilla, Fermín y Arza, en las instalaciones del Mundial. :: f. díaz
Miguel Martínez (d) corre junto a Bobadilla, Fermín y Arza, en las instalaciones del Mundial. :: f. díaz
  • El portero de la UD Logroñés llega a un acuerdo en pocas horas para renovar hasta julio del 2018

Miguel Martínez de Corta (25/11/1981, Logroño) ha renovado su contrato por la UD Logroñés por una temporada más. El riojano, que no jugó el pasado domingo por lesión, y que tampoco lo hará frente al Gernika, cumple así su ilusión de seguir en casa y, a sus 35 años, retirarse en el equipo de su ciudad, aunque esa es una opción, la del adiós, que aún no se le pasa por la cabeza. Miguel se suma al grupo de ocho jugadores que continuará.

«Seguir era mi deseo, porque siempre he dicho que quiero jugar mientras el cuerpo aguante y retirarme en este club. El día que vea que no puede rendir como considero, lo dejaré», decía ayer el capitán blanquirrojo.

Y es que la operación se ha cerrado en apenas veinticuatro horas. El lunes, en el programa Minuto 90 y tantos de TVR, confirmaba ese deseo de continuar, pero aún no había hablado con los regentes del club. Apenas unos días después su renovación se ha resuelto. «El lunes no sabía nada. Me llamó el miércoles Juanjo Guerreros, me planteó la opción de continuar y hemos llegado a un acuerdo rápidamente. Estoy a gusto en casa, tengo la vida hecha aquí y mi primera opción era seguir, pero había que llegar a un acuerdo», reiteraba.

Miguel Martínez llegó a Logroño en el verano del 2013 de la mano de Raúl Llona. Curtido en muchas batallas, en la UDL asumió el papel de ser un hombre de casa y, por tanto, demostrar algo más para que le reconocieran su valía. Desde su primer partido con la camiseta de la UDL, el 25 de agosto del 2013 frente al Celta B, Miguel ha jugado 136 encuentros en los que ha encajado 128 goles. En esas cifras se incluyen también los compromisos de Copa y de play off de ascenso. Comenzó con una dura derrota frente al cuadro vigués, presagio de una temporada muy complicada en la que participó en 22 partidos. Su peor cifra. «A título personal, fue el curso más difícil. Tanto la gente más cercana a mí como yo mismo lo pasamos muy mal. Ésta también ha sido difícil a nivel global, pero diferente. En aquel momento sólo pensaba en revertir la situación. Luego llegó Carlos Pouso, que tenía dudas sobre mi continuidad, pero demostré que podía jugar. Al final, salió todo», indica.

El pasado, pasado es y no se puede alterar. Se mira hacia el futuro. Después de tantos años intentando el ascenso, la UDL necesita algo diferente y, desde luego, mayor inversión. Labor que queda para los técnicos, aunque a Miguel le sobre experiencia para hacer esa reflexión con acierto. «Carlos y Sergio son los que tienen que tomar las decisiones, pero ya hemos hablamos de lo que significa pelear por el ascenso y de la necesidad de hacer un esfuerzo importante. El club tiene su propia filosofía económica y dentro de esos parámetros tendrá que cubrir sus necesidades. El ascenso es muy complicado y son muchos los equipos que acumulan años intentando subir a Segunda», concluye.

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