La Rioja

La UD Logroñés elige camino

Los jugadores de la UD Logroñés disputan un rondo en presencia de Eduardo Valdovinos.
Los jugadores de la UD Logroñés disputan un rondo en presencia de Eduardo Valdovinos. / MIGUEL HERREROS
  • El cuadro blanquirrojo acude a Canarias en busca de su tercer triunfo consecutivo y dejar la permanencia a un golpe más de tres puntos

  • El club riojano calmará la situación si gana esta mañana al Mensajero o endurecera su futuro si no puntúa

logroño. Carlos Pouso miraba al cielo mientras sus jugadores enfilaban el camino hacia vestuarios. En apenas siete minutos se había esfumado una victoria más de Las Gaunas. La crisis se agravaba pero nadie podía pensar que el técnico estaba viviendo sus últimos minutos a pie de campo. Pouso esperaba a sus hombres y en especial a Sergio Reguilón, que se retiraba con los ojos húmedos. El Mensajero había ganado en Las Gaunas cuando perdía en el minuto 83. Dos errores defensivos, dos goles. La historia se repetía el mismo día que el técnico vasco, el que mejores números presentaba en la UD Logroñés, pasaba a formar parte de esa historia.

Carlos Pouso dimitió un día después. El 14 de noviembre. Horas más tarde, Sergio Rodríguez se hacía cargo del equipo y Pouso pasaba del banquillo al despacho. El técnico de la cantera sigue diecinueve partidos después en el banquillo, aunque en realidad es el quinto encuentro en el que dirige a la UD Logroñés. Su éxito es incuestionable, pues no conoce la derrota, pero la UDL se mide esta mañana (12.30 horas, TVR) al Mensajero con el reto de lograr la permanencia. Ha sentado las bases con el regreso de Rodríguez al banquillo, si bien aún le queda mucho camino por recorrer aunque la distancia sea corta y con poco margen de maniobra. «Si no conseguimos un buen resultado en La Palma, la situación se complicará», advertía el preparador el viernes. Y así es, porque los finales de campaña arrojan marcadores imprevistos, propios de una época de nervios en los que la cabeza juega malas pasadas y el corazón da ciertas alegrías.

Sergio Rodríguez ha preparado a su equipo para un partido en el que el césped marca el ritmo del juego y, además, las dimensiones del rectángulo no permiten las alegrías a las que invita Las Gaunas. Aún así, el técnico no variará mucho su once respecto a los dos últimos encuentros, que se han saldado con sendas victorias. Ganar al Mensajero supondría acariciar la permanencia; perder, aumentar la tensión; empatar, mantener algunas diferencias con un encuentro menos que jugar. «Nosotros vamos a salir a ganar, no a empatar», advertía el técnico. Y si no puedes ganar, no perder. Es la frase que completa el razonamiento, aunque llega al final de los compromisos.

El Mensajero basa su fuerza en la isla, donde ha ganado seis de sus siete partidos; el otro lo celebró precisamente en Logroño. Ahora bien, sólo en dos de esas victorias locales ha sido capaz de dejar su portería a cero. Un dato significativo, aunque no determinante. Si el Mensajero juega con ese poder, la UD Logroñés lo hace con su momento anímico.

Sergio Rodríguez apostó por Adrián León en la medular ante el Sanse y recuperó a César Remón ante el Navalcarnero. Si busca fútbol, el segundo le puede dar más; si busca fuerza, el primero es el elegido. No parece probable que toque una línea defensiva que ha repetido en las dos últimas semanas, en la que todos sus integrantes han mejorado. Y tampoco es previsible que prescinda del juego de Muneta y Pablo Espina, sus hombres más imaginativos. Así que la gran duda se cierne en torno al eje: León o Remón. Y quién sabe si los dos, en busca de mayor control.

La UD Logroñés debe luchar por una rápida adaptación a la superficie y saber que no podrá tener el balón como ante el Navalcarnero. El Mensajero es un equipo lento en defensa y al que se le puede robar muy arriba, pero como advierte Rodríguez, si no presionas con orden puedes tener muchos problemas con su velocidad en el juego ofensivo. Así ganó en Las Gaunas. Ahora bien, el cuadro canario encaja muchos goles, 42, lo que significa que es débil cuando defiende. Los riojanos necesitan paciencia y también ser conscientes de que ahora el Mensajero utiliza la salida en largo. Atención a la espalda, escenario que define partidos como dejó muy claro Reguilón hace siete días. «Con el nuevo técnico ha cambiado un poco su juego y también busca el desplazamiento en largo», puntualiza Sergio.

La espalda es la clave. En defensa y en ataque. Los centrales deben estar arropados y los laterales atentos en las coberturas; en ataque, jugadores como Reguilón y Coulibaly tiene mucho que decir, porque su velocidad bien aplicada desborda.

Dos caminos se abren a la UD Logroñés en las islas afortunadas: el de mirar hacia el horizonte con más sosiego o el de otearlo desde la incertidumbre. La metamorfosis experimentada invita a pensar en lo primero.