La Rioja
Los jugadores del Mensajero festejan su triunfo en Logroño. :: f.d.
Los jugadores del Mensajero festejan su triunfo en Logroño. :: f.d.

Ligera metamorfosis

  • Mingo Oramas, nuevo técnico del Mensajero, ha variado la forma de jugar del equipo, que ya no es tan previsible en su salida de balón

El Mensajero pasará a la historia de la UD Logroñés como el equipo que vio por última vez en el banquillo riojano a Carlos Pouso. Con su triunfo en Las Gaunas, el único lejos de su tierra, puso fin a la época más brillante de la entidad. Diecinueve partidos después, el conjunto canario ha mejorado levemente su posición en la tabla, aunque sigue amenazado por el descenso. Más fuerte en casa que lejos de ella, cinco de sus victorias las ha firmado allí, la última frente al Sestao, hace doce días.

Como equipo canario que es, al Mensajero le gusta jugar a fútbol. Al igual que la UD Logroñés, también ha pasado por el mal trago de cambio de técnico. Jaime Molina se hizo cargo de él el pasado verano, pero la derrota en Toledo (19 de febrero) supuso su destitución. Mingo Oramas se sentó en el banquillo y desde que lo hizo ha repartido resultados a partes iguales. Dos victorias, dos empates y dos derrotas. Y es que el Mensajero no es un conjunto que pierda muchos encuentros, pero no los gana y el empate, quince hasta la fecha, suma poco.

Los canarios apostaron en Las Gaunas por esperar al fallo de la UD Logroñés y acertaron. A pesar de ponerse por delante el equipo riojano, el Mensajero buscó en la velocidad de sus hombres el remedio para marcar dos goles. Velocidad unida a sendos errores blanquirrojos. En La Palma la situación varia. El Mensajero se ampara en un campo al que altera su gastado césped artificial y unas dimensiones más reducidas que Las Gaunas. Atacar por fuera es más complicado, como jugar a fútbol, pero el Mensajero no renuncia a jugar al pie, aunque con Oramas lo compagina con el balón en largo. En esto último ha cambiado. Así ha ganado en esta segunda vuelta a Amorebieta, Athletic y Sestao; en la primera mitad de liga superó a Sanse, Zamudio y Gernika. Salvo en dos ocasiones, Athletic y Sanse, siempre ha encajado goles. Y es que la labor defensiva también tiene lagunas. Cuarenta y dos goles encajados le sitúan entre los peores conjuntos el grupo y le lastran ya que necesita dos goles por encuentro para marcar, cifra que no alcanza. En su fútbol destaca la sobriedad de Portilla en el centro del campo, de Rayco más pegado a la banda y la velocidad de Ale Cruz y Álex González, sin olvidar la condición revolucionaria de Matías desde el banquillo. Los dos últimos marcaron en Las Gaunas entre los minutos 83 y 90.

A su velocidad y a los balones a la espalda de Portilla deberán estar atentos los blanquirrojos, aunque si son capaces de presionar como lo han hecho en estos dos últimos encuentros, los canarios tendrán mucho más difícil salir con el balón jugado.

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